Por
Nélida Rouchetto

De Lío - Una charla con el guitarrista

ací en Buenos Aires el 11 de marzo de 1929 y a los 13 años me recibí en un Instituto Musical incorporado a la enseñanza oficial. A los 14, ya estaba trabajando profesionalmente.



«Fijate que a los 15, ya intregraba el elenco estable de Radio Belgrano. Estaban entonces como guitarristas Vila, Antonio Ciaccio y Cortecce.

«Acompañé casi a todos los cantantes, Carlos Gardel y Agustín Magaldi se me escaparon por un pelito. Acompañé a: Ignacio Corsini, Oscar Alonso, Santiago Devin, Nelly Omar —con quien estuve muchos años—, Azucena Maizani, Mercedes Simone, siempre por radio. Y desde 1947 a 1955, con otros muchachos, estuve con Hugo del Carril, que ese año sufrió un infarto en Montevideo y nos volvimos.

«En el 50 formé un conjunto de jazz, un quinteto. En el piano estaba Lalo Schiffrin de 20 años, lo traía la madre que me decía «Cuídemelo, Ubaldo». En violín Hernán Oliva, en guitarra Guillermo Barbieri, hermano del actor cómico Alfredo, un contrabajo y yo tocando el mandolín, era tipo Waldir Azevedo, sonaba lindo. Grabamos en la Victor y no hubo reediciones, ni las matrices deben haber quedado.

«En un bolichón del bajo, 25 de Mayo y Viamonte, trabajaban unos muchachos amigos míos. Tocaban el bongó y la tumbadora con un guitarrista cubano ya mayor, De Castro se llamaba, que quería retirarse y volver a Cuba. Entonces, me pidieron que ocupara su lugar, medio con miedo porque nunca había tocado esa música, acepté. Pasaron como dos años y los dueños del local abren otro mas al cantro, en Paraguay y San Martín, el Jamaica. Lindo lugar, por allí pasó gente de jazz y de tango, entre ellos Piazzolla con su quinteto.

«Allí tocaba Horacio Salgán con Ciriaco Ortiz y, de madrugada, cuando quedaba poca gente, nos poníamos a tocar con Horacio, un poco como juego. Los dueños que eran muy tangueros nos propusieron hacer un número dentro del espectáculo, nosotros dos solos, sin Ciriaco. Allí nació el duo, en 1957.

«Nos quedamos tres años. En 1960, formamos el Quinteto Real con Enrique Francini en el violín, Pedro Laurenz en bandoneón y Rafael Ferro en contrabajo. Ferro estuvo dos años con nosotros. Grabó en el primer disco. Después se incorporó Kicho Díaz que grabó el segundo y después vino Omar Murtagh.

«En 1964 viajamos a Japón. En la Columbia de allá hicimos dos o tres larga duración. Allí estaba Kicho.

«No sé quienes me influenciaron con el instrumento. Eramos muy amigos con Roberto Grela. No obstante, creo que lo que hago es original. Toqué junto con Grela, acompañamos al cantor Néstor Feria. Y mirá, allá por el 52, yo formaba parte del espectáculo del Tibidabo y me viene a ver Troilo. Necesitaba un guitarrista para El patio de la morocha. Al principio acepté, pero en realidad yo tenía muchos compromisos. ¿Y sabés que hice? Lo llamé a Grela para decirle que se comunicara con Pichuco. Raúl Berón me lo recriminó: «¿Por qué no lo hacés vos Ubaldo?». No podía, además por esa época Grela tenía poco trabajo.

«Así nació aquel hermoso cuarteto. De todas maneras cuando Troilo arma un nuevo cuarteto allí estoy yo. De todas formas yo seguía con mucho trabajo y hablé con Pichuco para decirle que le iba a mandar a un muchacho que tocaba muy bien, era Aníbal Arias y eso fue muy bueno para los dos.

«No veo bien el panorama de los guitarristas acompañantes. Están desapareciendo. Nos quedan los que acompañan a Nelly Omar, Rivero, Laine, Robledo y Marano, algunos más. Algún chico. Los jóvenes no tienen oportunidad de foguearse y acompañar a los cantores no es fácil.

«En la concepción de Astor Piazzolla, la guitarra está puesta de otra manera, con un color jazzístico. Los solos de guitarra hacen cosas de jazz, como si fuera un saxo o un clarinete.

«Yo no le gané a nadie, todo me lo dio Dios. La música, la posibilidad de expresarme con ella y me dio una familia, me dio amigos».

Aclaración: Ubaldo De Lío expresa la creación del Quinteto en 1960, pero es un fallo en su memoria. Ya que debutaron en Radio El Mundo el 1 de septiembre de 1959 y así se publicó en la Revista Cantando, del día 29 de ese mes y año. Iban todos los lunes y jueves. Más adelante, la misma revista publica que en octubre debutan en la Confitería Richmond de la calle Esmeralda, permanecen allí todo el año 1960 con gran éxito y actuaciones en numerosos locales.

Publicado en la Revista Tango XXI, Nro.11, junio de 1997.