A diez centavos la pieza

Milonga

Música: Tito Ribero

Se fueron mis veinte abriles
tras aquella muchachada,
que entre cortes y quebradas
bien sabían de entreveros.
Vine así de la milonga
aflorando de recuerdos,
sus amores contrariados
borrados ya por el tiempo.

Les voy a nombrar, señores,
las pebetas querendonas
que en las noches de garufa
eran cantos de bordonas.
Ellas fueron Margarita,
la Rosaura, la Cristina,
la morocha Zalemita
y Sara, la rosarina.

Gascón era la academia
de los guapos de Palermo,
y fue Thames el porteño
milongón de Villa Crespo.
El Olimpo con Sarmiento,
Puente Alsina y El Dorado,
fueron ronda de los hombres
que tantas mentas dejaron.

No sé si debo decirles
que fui rey de esas milongas,
bailarín de meta y ponga
con cartel de enamorado;
un porteño que ha sellado
con bravura y entereza,
el tiempo en que se fichaba
a diez centavos la pieza.