Mienten

Yo también creí que el mundo era ingrato y era malo
que la vida era un martirio, un suplicio y una cruz;
que viviendo en las tinieblas, semioculto y emboscado
se vivía más a gusto que al destello de la luz.

Yo creí que en este mundo uno estaba contra todos,
que eran todos enemigos, que cada hombre era un traidor.
Sin embargo, ¡cómo veo hoy la vida de otro modo!
bajo el prisma reluciente de la paz y del amor...

Miente
el que niegue los amigos;
miente
el que niegue los hermanos;
miente
el que dice que en la vida
para el amor no hay cabida,
que todo es pena y dolor...
Ese
no habrá sido nunca humano;
ese
la amistad no ha merecido;
¡ese
nunca habrá dado una mano
al que un favor le ha pedido
ni habrá sentido un amor!

Repetí, como los otros, que no había hombre derecho,
ni mujer que fuera buena, consecuente, noble y fiel;
que el de arriba era un malvado y el de abajo contrahecho
y el igual, que era mi hermano, envidioso, amargo y cruel.

Sin embargo, ¡que mentira más amarga y más odiosa!
Si yo tengo quien me quiera, me respete y me haga bien
y cariños a montones, nobles, francos, obsequiosos
que se dieron todo enteros cuando los necesité…


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