Luces de la ciudad

Tango

Tragicómica figura
que en las noches, vagabunda,
por las calles su amargura
va ocultando, entre el fulgor
de las luces con que, impía,
nuestra gran ciudad se viste,
sin pensar que en su alegría
palpitando está el dolor...

Su drama es sencillo,
profundo y vulgar:
forjó una quimera
que nunca ha de hallar...
Dos ojos de ensueño
persigue en su andar
que, a veces, detiene
por no claudicar...
Y así, entre el bullicio,
se le ve reir
buscando, tan sólo,
su pena aturdir.
Grotesco y humano
-igual que Chaplin-
con manto de luces
disfraza su "splin".

Por sufrir sin demostrarlo,
por reir su desventura,
escondiendo su amargura
bajo un aire de bufón,
lo creyeron insensible;
de su pena se burlaron,
y los más, hasta dudaron
que tuviera corazón...