Y me enamoré de vos

Poema lunfardo

Te descubrí, Buenos Aires,
buscando historia del tango;
tu olor se me fue adentrando
y me enamoré de vos.
Yo solo sé como hoy sos,
como fuiste me contaron...
aquellos que te bailaron
al compás de un bandoneón.

Soy una mina cualquiera
que te dice su emoción,
y camina tus veredas
con versos hechos canción;
que no se pierde velada
que pase por el Colón,
ni la leyenda curiosa
fileteada en un camión.

Te descubrí, Buenos Aires,
y me enamoré de vos,
quiero ser yo quien te baile
como lo hicieron aquellos...
Flor de ceibo en mis cabellos
para lucir más radiante,
como si fuera un diamante,
metido en tu corazón.

Condenado
de andar torcido... torcido,
es que ya no tengo ganas,
repitiendo esas macanas
"que de vivo te hacen gil".
De andar rodando y rodando
sin poder acomodarme,
sin laburo, muero de hambre,
errante y sin un bulín.

Es como estar condenado,
es vivir pa’l otro lado
o al derecho del revés;
¡más vale no te acerqués!,
soy tipo predestinado,
uno que si algo ha ligado,
fue para echarlo a perder.

Por eso -hoy seguro planto-
digo cuando me levanto,
y le pego un ruego a un santo
para zafar de una vez;
pero como no hay dos sin tres,
y soy de sangre caliente,
me vuelvo a romper los dientes
al morder la insensatez.

Es como estar condenado,
es vivir pa’l otro lado
o al derecho del revés;
por eso, ¡no te acerqués!,
soy como puente cortado,
tiré barracas sin dados,
y sólo supe perder.