Por
Luis Alposta
| Oscar Himschoot

Reseña de bailarines (Primera parte)

rente a las extensas y exhaustivas obras sobre los bailarines de tango que, seguramente, habrán de ser escritas, echamos de menos una exposición breve y concisa (y hasta escueta, dado que, en algunos casos, sólo se limita a un nombre o a un apodo) que pudiera servir de guía e introducción al tema.

Esa es la intención de estas páginas, las que no pretenden sustituir el contacto directo con los trabajos que han sido consultados. Si en algunos aspectos, o pormenores, este catálogo merece reparos o es susceptible de mejoras, el camino está abierto.

Aieta, Francisco: Hermano del compositor Anselmo Aieta. Se destacó en el tango canyengue.

Aín, Casimiro: Fueron sus compañeras de baile Martina M. de Aín, su esposa; Edith Peggy y Jazmine. Durante sus últimos años vivió en Villa Urquiza, en la calle Aizpurúa 2770.

Antonini: Profesor de baile que tuvo su academia en Suipacha 232. En enero de 1917 anunciaba sus clases con este texto: “Prepárese con tiempo en tango para los carnavales.”

Antonio El Cuarteador: Frecuentador de los bailongos del centro con su compañera “Pepa, La Catalana”.

Alfredo: Compañera de baile, Marta.

Alippi, Elías (“El Flaco”): Actor. Bailarín. Nació en Buenos Aires el 20 de enero de 1883 y falleció el 3 de mayo de 1942. Gustaba concurrir a lo de Hansen y, alrededor de 1915, era habitual verlo bailar en “Lo de Laura”.

Almada, Carlos: Fue durante algún tiempo compañero de Carmen Calderón, con quien bailó en las películas “El Morocho del Abasto” y “La cabalgata del tango”. En ésta última, Carmen Calderón bailó también con “El Tano Roque”.

Arquimbau, Eduardo (Eduardo Manuel Arquimbau): Integra con Gloria Julia Barraud la pareja “Gloria y Eduardo”, la que actuó en Tokio, en 1961, con la orquesta de Francisco Canaro. Integró también, el elenco del espectáculo musical “Tango Argentino”.

Avellaneda, Pepito: A los dieciséis años realizó su primera exhibición con Chela Arroyuelo, en el Teatro Roma. En 1949/50 ganó el primer premio en el concurso de tango realizado en la Avenida 9 de Julio.

Averna, Juancito: Nombre real: Juan Miguel Condoleo (Averna es su apellido materno). Nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1914. Creció en el barrio de Almagro; en su adolescencia recibió clases del profesor José López. Su amigo Ángel Gálvez fue para él, el “bailarín modelo”. En 1964 comenzó a bailar con Carmencita Calderón, su compañera de baile durante casi treinta años. Fue poseedor de una técnica elaborada con elegancia y de posturas que despertaban la admiración del público entendido. Juancito fue el prototipo del bailarín apasionado. Diríase que el tango en él, dejaba de ser alarde coreográfico y se hacía un rito compadre. El suyo fue un tango limpio y derecho que iba del sentimiento a los pies sin dejar de pasar por su muñeca. Ha sido un maestro en el arte “de llevar”. Se lucía haciendo lucir a su compañera. Es autor del libro “Los olvidados bailarines de tango”, en el que también, dejó registradas sus memorias. Falleció el 25 de mayo de 2001.

Barneix, Claudio

Baña, José María

Bello, Lalo (José Hilario Bello). Casado con Celina Julia Hernández, con quien forma la pareja Julia y Lalo Bello. Fueron los primeros argentinos que bailaron el tango en Japón, acompañados por la orquesta de Juan Canaro. Debutaron en Tokio en 1954. Fue, además, bailarín de la orquesta de Aníbal Troilo.

Bosco, Panchito

Bucino, Miguel: Bailarín, autor y compositor.

Bujanda, Vicente

Cabecita de Oro (Luis Condomini). En un tiempo bailó con “La Cachito”.

Camartino, Ismael: “El Pibe Gomina” Discípulo de Bernardo Undarz, “El Mocho”.

Cantero, Luis María (“El Negro Pavura”): Era del Bajo Belgrano. Trabajaba como vareador en un stud de la zona. Hacia 1912 o 1913, inicia sus primeras prácticas en una academia de baile que pertenecía a “El Cachafaz”, que estaba ubicada en la esquina de Blandengues y Echeverría. Posteriormente, continuó su aprendizaje en la academia Olimpo. En 1926 fundó en su domicilio de Sucre y Artilleros el salón Dancing Bleu, en el que dictaba cursos de baile. Tiempo después, lo trasladó a un local que estaba ubicado en la calle Cabildo entre Olazábal y Blanco Encalada. Bailaba con “La Peti”.

Cao, Mariano: Destacado bailarín de la primera época.

Castro, Luis

Catalano, Antonio

Chicote, El Negro: Frecuentaba el Salón “La Cavour” allá por la primera década del siglo veinte. “Bailarín de valses bailados a la izquierda”, así lo recuerda Enrique Cadícamo en “Viento que lleva y trae”.

Ciaba, Francisco

Comas, Francisco: Profesor de baile que, por los años cuarenta, enseñaba a bailar el tango en su Instituto “Comas”, ubicado en Rivadavia 2089.

Copes, Juan Carlos: En su juventud vivió en Villa Pueyrredón, donde comenzó a bailar a los dieciséis años, en un viejo club de la calle Larsen.

Corral: Director de la Academia del mismo nombre que, por los años 20, estaba ubicada en la calle Victoria 1211. En una publicidad, del año 1926, decía: “La casa se especializa en la enseñanza del tango”.

Cotongo: Domingo Greco lo describe como un bailarín “un poco más refinado”. Solía bailar en el Patria e Lavoro, en Chile 1567, un angosto salón famoso por “los punguistas”, las broncas y las puñaladas. En este lugar, los bailes eran organizados por Carlos Kern, “El Inglés”.

Crespo: Profesor que tenía una academia de tango en Rivadavia 5457. “Aprenda a bailar desde $ 5”.

D’Amico, Gaitano: Muy respetado entre los bailarines por su proverbial elegancia.

Días, Orlando “Coco”

Dinzel, Rodolfo (Rodolfo Dinzelbacher): Quien continúa bailando con Gloria Dinzel, su esposa. Es autor del conocido libro “El tango, una danza”.

Dopazo, M.: Profesor de tango. En la década del 50, anunciaba su academia con sede en Rivadavia 2664 (Buenos Aires) y sucursal en Montevideo, en la calle Florida 1472.

Ducasse, Francisco “El Francés”: Actor y bailarín. Una de sus compañeras de baile se llamaba Mimí Pinsonette. Nació en Buenos Aires el 6 de julio de 1878. Estaba casado con la actriz Angelina Pagano. Murió en Buenos Aires, el 1 de marzo de 1926. Solía frecuentar “lo de Hansen”. Cuenta Francisco García Jiménez que la muy ‘charmante’ princesa de Murat se enlazaba a la pericia tanguera del fino galán porteño Francisco Ducasse, que andaba por París, en un torneo de tango organizado por el diario Excelsior en el teatro Fémina, de la avenida de los Campos Elíseos. Obvio es dejar constancia de que se llevaron el primer premio.

El Alemán: Su verdadero nombre era Roberto Tonel. Bailarín de reconocida habilidad entre sus pares.

El Alfa: Su verdadero nombre era Alberto Álvarez. Se destacó por su gran dominio y conocimiento del tango orillero, la milonga y el vals cruzado.

El Argentino: Se especializaba en el tango de salón. Dueño de una gran pinta.

Demarchi, Antonio María “El Barón”: Nació en Italia, el 25 de agosto de 1875 y falleció en Buenos Aires, el 20 de febrero de 1934. Se radicó en nuestro país en 1894; fue un pionero de la aviación nacional. Estaba casado con María Roca, hija del presidente Julio Argentino Roca. En 1912, cuentan los Bates que organizó una fiesta con lo más graneado de la oligarquía autóctona en el Palais de Glace. Algunos autores le adjudican la intención de promocionar el tango en la alta sociedad. Otros como Hugo Lamas le quitan absoluta trascendencia, no encontró constancias del acontecimiento y sostiene que mucho antes el tango ya estaba impuesto en las clases altas.

El Biundín: Frecuentador de bailongos del centro junto a “La Parda Refucilo”.

El Cachafaz (Bianquet, Ovidio José): Era de buena estatura, rubio, distinguido, parco y equilibrado. De rostro serio, severo. No lo afeaban algunas marcas de viruela en el rostro. Se inició en la esquina de Rioja y México al son de un organito y, al poco tiempo, llegó a ser popular en el Armenonville y en el Pabellón de las Rosas. Bailó en el Teatro Empire de París, y en el Metropolitan de Nueva York. Fueron famosos sus contrapuntos con “El Pardo Santillán”, en Lo de Hansen, con Elías Alippi, con Juan Carlos Herrera y, en 1915, en el Teatro Parisién, con El Vasco Casimiro Aín, a quien venció en histórica trenzada.
Han sido sus compañeras de baile: “La Francesita”, Emma Boveda (1910/1929); Isabel San Miguel (1929/1933); Carmencita Calderón, su última compañera, (1933/1942); Elsa O’Connor (1933;1935); la parda María Celia Romero, “María Celeste”, con quien bailaba en Alsina 1465 (1913/1914); Haydée Arana, su compañera en el baile del Barón Demarchi (1913); “La Vasca Ernestina”, de Villa Crespo y, por último, Malvina García, del barrio de San Cristóbal.
Con Carmencita Calderón bailó en las películas “Giácomo” y “Variedades”. Con Sofía Bozán lo hizo en “Carnaval de antaño”. En 1913 puso una academia para enseñar a bailar el tango, en la sala del Olimpo, en Pueyrredón 1461, donde Samuel Castriota llegó a integrar una orquesta propia para acompañar sus actuaciones. Otras academias en las que enseñó fueron: El Dorado, de Uriburu y Viamonte; Boxing Club, en Sarmiento y Cerrito; en La Academia de Córdoba y Junín y en el primer piso de Lavalle 1751, entre Callao y Rodríguez Peña: «mis alumnos fueron senadores, diputados, ministros, embajadores y, asimismo, gente que se apellidaba Lanusse, Gallardo, Anchorena, Sánchez Sorondo y Gainza Paz».
En 1941, se casó en Montevideo con su sobrina Edelmira Bianquet, actuando como testigo su gran amigo Francisco Canaro.
De él nos habla Carmencita Calderón: «El Cachafaz era esbelto, alto, tenía una suprema elegancia semejante, en sus corridas, a quien pasea por Florida, por lo menos aquella calle Florida que la fantasía porteña había dibujado; la Florida de antes. El caminar del Cacha en el tango era espontáneo; la elegancia que fluía estaba en su caminar de apariencia ingenua, de perfecta naturalidad».

El Cachafaz de Boedo: Bailarín elegante, gran dominador del compás y del tango de salón.

El Canillita: Se llamaba Emilio Falvi, bailarín de canyengue y de milonga.

El Carbuña: “Maestro del tango orillero, canyengue y fantasía”, según Héctor López.VV