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Por
Roberto Selles

Desde el alma - "Desde el alma", un vals criollo y romántico

a jovencita —apenas catorce años— posó los dedos sobre el blanquinegro teclado del piano. Lejos estaba de sospechar que las teclas que había decidido pulsar darían las notas para una de las melodías más populares de Buenos Aires y, ¿por qué no?, de todo el país.

Una tras otra, las negras y corcheas fueron dando forma a una bellísima y romántica melodía, mientras la mano izquierda imprimía el no menos romántico ritmo del vals. Todo iba brotándole desde el alma, como uno de sus sueños adolescentes. Por eso no cabía otro título y lo bautizó, precisamente, “Desde el alma”.

Era un día cualquiera de 1911 y, tiempo después, la muchacha tenía en sus manos la primera grabación de su vals, realizada por la orquesta de Roberto Firpo.

Luego vinieron infinidad de versiones que llegaron al disco para gloria de su autora, Rosa Clotilde Mele, nacida en Montevideo el 9 de julio de 1897, más conocida por su nombre artístico: Rosita Melo.

A partir de 1900 Rosita se radicó, junto a su familia, en Buenos Aires y aquí produjo toda su obra, como los tangos “Tatita” y “Oración”, pasodobles, marchas, polkas, estilos, pero ninguno llegó a tener la repercusión y el éxito arrollador de “Desde el alma”.

En 1922, la pianista contrajo matrimonio con Víctor Piuma Vélez, quien no demoró en adaptarle letra al ya popularísimo vals de su esposa.

A la composición se le agregaron, también, un par de letras de autores desconocidos, como aquella que comenzaba: «Desde el alma te adora mi cariño».

Pero los versos consagratorios y definitivos fueron escritos en 1948 por Homero Manzi, para la película “Pobre mi madre querida”, en la que Hugo del Carril les puso su voz. En la partitura editada para el film figura también Piuma Vélez, quien quizás colaboró con ella o, lo que es más probable, haya sido el resultado de un acuerdo entre ambos.

Mucho tiempo pasó desde 1911, pero “Desde el alma” sigue siendo, sin duda, sinónimo de vals en la Argentina.

Rosita se recibió de Profesora de piano en el conservatorio Thibau-Piazzini y luego llegó a concertista obteniendo medalla de oro. Dio conciertos de música clásica y popular en los más grandes centros culturales de la época, recibiendo numerosas medallas y premios, como también calurosos aplausos.

Falleció en Buenos Aires el 12 de agosto de 1981.