Mañana Clara

Candombe

Caravana de miserias y de culpas,
mil excusas bajo sellos y membretes,
no hay más tiempo para Clara
que cocina madrugadas
para pibes sin milagros en la frente.

Ella sabe que la panza ya no espera
y se hartó de los discursos y los versos,
a la vida, dice Clara,
se la asalta por la espalda
arrancándole los besos que son nuestros.

Cada mañana, Clara,
le dibuja una sonrisa al cucharón
y comete la imprudencia
de gritarle a su conciencia
que es posible hacer del mundo, uno mejor.

Y se recuesta, Clara,
en los ojos de los pibes y su amor
despejando el cielo oscuro,
patoteándolo al futuro
con caricias de barriada y comedor.

Mediodía con un plato de polenta,
para Clara la polenta es un aliado
que se cuela por las venas
de esos pibes que la esperan
transformando lo imposible en lo deseado.

Caravana de miserias y de culpas
y una isla que hace punta en el desierto;
un rumor en cada esquina
y un país lleno de islas
que acarician con el puño bien abierto.