María de nadie

Tango

¡María, estás tan sola!
¡Qué pena, tu soledad!
Se ocultan en tu silencio
presencias que ya no están.
Promesas que solo fueron promesas
te envuelven con una vieja tibieza.
¡María de nunca!
¡María de nadie!
¡María! ¡María... nomás!

María de nadie,
que triste color,
tus ojos de pena,
tu pena de amor.
Las horas sin sueño
y el viejo café.
Tu mundo sin dueño
y un tiempo sin fe.
Ahora ya es tarde,
ahora el dolor.
¡María de nadie,
no tienes amor!

Angustia de los espejos
que muestran la realidad.
Nostalgia de algún momento
que nunca regresará.
La noche, mensaje triste de sombra,
te hiere, con un dolor que te nombra.
¡María de nunca!
¡María de nadie!
¡María! ¡María... nomás!