Volvió la princesita

Vals

Como una "ilusión marina"
la radiante princesa volvió
para cuidar de aquel faro,
porque el viejo farero enfermó
y los errantes marinos
como ayer le cantaron su amor,
y en las barcas de los pescadores
un vals destrenzaba un viejo acordeón.

Eran las notas de aquella musiquita
que, como queja, en los mares se escuchaba
desde la tarde ya olvidada en el recuerdo
en que la linda princesita se marchara
aquella blanca princesita como espuma
la de mirada misteriosa como el mar
y cuyos ojos relucieron más que el faro
entre los brazos de aquel bravo capitán.

Cantan los lobos marinos
sus ensueños en triste cantar
y sus errantes quimeras
se las lleva sollozando el mar
porque en la costa bravía
amarrado por siempre estará
aquel barco que llevóse un día
la perla más linda que guardaba el mar.