Suárez

Poema lunfardo

Elegante. Gris a rayas era el traje
que envolvía su morochura; y su sonrisa.
Era el anzuelo, la trampa que Artemisa
nos tendía con la Historia por bagaje.

¡Negro lindo!, en polenta y en ropaje
con su verba y sus gestos, como en misa
escuchábamos la clase, y la tiza
nunca ensució sus dedos. ¡Su labia era un encaje!

Medos, Persas, Asirios y Caldeos
cabalgaron duchos, con templanza
por el aula, Unitarios, Federales, Montoneros.

Nos dejaron en la edad de la esperanza,
huellas suyas. ¡Gracias “Profe”!, gracias Negro
Con tu anillo de cóndores y lanzas.