¡Cómo tose la obrerita por las noches! Tose y sufre por el cruel presentimiento de su vida que se extingue y el tormento no abandona su tierno corazón; la obrerita juguetona, pizpireta, la que diera a su casita la alegría, la que vive largas horas de agonía porque sabe que a su mal no hay salvación.
Pasa un hombre quien pregona: "¡Cotorrita de la suerte! Augura la vida o muerte. ¿Quiere su suerte probar?" La obrerita se resiste por la duda, temerosa, y un papel de color rosa la cotorra va a sacar.
Al leerlo su mirada se animaba y temblando ante la dicha prometida tan alegre leyó: Un novio, larga vida... Y un sollozo en su garganta reprimió. Desde entonces deslizáronse sus días esperando al bien amado ansiosamente y la tarde en que moría, tristemente, preguntó a su mamita: ¿No llegó? |