De Tucumán y Esmeralda, luciendo su melenita con la estela perfumada que va dejando al pasar... surge majestuosamente una linda figurita que deja maravillado al que se atreve a mirar. Yo te admiré, muñequita, y hoy recuerdo dulcemente el amor que me ofrecías y yo, necio, desprecié.
Mi castigo no puede ser más terrible. Lo que sufro no te lo imaginarás. Por eso no quiero nunca pasar por el “Central Palace” por no ver con amargura que he perdido para siempre la esperanza de tu amor.
Vestida modestamente en el barrio en que vivías, me mirabas con cariño y no te quise entender, pero ahora veo claro el tesoro que he perdido pues otro ha hecho y ha sido lo que yo no supe ser. Y si el Destino quisiera que volvieras otra vez te entregaría el cariño que en un tiempo te negué. |