Oigo tus pasos que se acercan que llamás a la puerta, mi angustia terminó. Puedo oír mi nombre acariciado por tu voz y sentir tu cuerpo estremecido entre mis brazos.
Se abre tu boca fresca y roja besándome en la boca, con desesperación. Luego en el refugio acariciante de la almohada nuestra historia íntima de amor.
Después... la magia de encender la miel fragante de tu piel. Sentir tu pecho junto al mío palpitar y el hechizo embriagante de tu carne. Pasión... a punto de estallar es imposible amarte más. Vivamos juntos la locura que encendió este inmenso amor.
Oigo tus pasos que se alejan, de nuevo la tristeza y mi enorme soledad. Qué angustiosa espera hasta verte una vez más y sentirte mía en la tibieza del alcohol.
Sabes que sufro con tu ausencia, no olvides tu promesa y vuelve a mi rincón. Una tarde más para vivir intensamente nuestra historia íntima de amor. |