Yo te evoco en un tiempo de farol en la esquina un tiempo que juntaba corralón y almacén y el barrio compadreaba con perfume a glicinas y encendía el otoño su luna a querosén.
Después tu adolescencia, Porto Alegre morena el samba alucinante y el tango seguidor la vieja Buenos Aires del patio de la escuela y aquel Brasil ardiente de tabaco y alcohol.
Malena, Yo me aprendí tu historia en tus manos que hablaban en tus manos nacidas, para entibiar amor tus manos que reían, tus manos que lloraban con un mensaje blanco de paloma y de flor
Yo aprendí de tus manos, que la vida lastima tus manos que cantaban más hondo que tu voz y aprendí que los sueños, duelen como una espina cuando agitaste el blanco pañuelo del adiós. |