Con su carga de esperanzas, con sus anhelos más puros va el corazón por la vida expresando su fervor, pensando en horas mejores que ha de brindarle el futuro para calmar los agravios de las mentiras de amor.
Ilusiones que nos llevan a proseguir el camino exaltando el entusiasmo para adelante marchar, para arrancarle a la vida el secreto del destino, el misterio de la vida que intentamos descifrar.
Las ilusiones de un día nos acercan al amor y en las fuentes de alegría, y en las fuentes de alegría encontramos el dolor.
Dolor que hiere profundo destrozando la ilusión, pues por caminos del mundo, pues por caminos del mundo se desgrana el corazón.
Desde entonces la existencia ya no tiene más encanto y aceptamos como carga el vivir sin emoción, ya perdida la esperanza, la alegría se hace llanto y en el alma sólo existe nada más que decepción.
Derrotados por la vida no nos quedan ilusiones nuestro mundo de esperanzas se ha deshecho en el rodar. Y entre toda esa madeja de perfidias y traiciones si se asoma otra esperanza... ¡la dejamos al pasar! |