Sonar de las campanas... Tocar del carillón... Tañer... que fue testigo del amanecer de la pasión que nos iluminó con luz de luna los senderos del ayer... También nos vio llorar después, el carillón, en el umbral de la resignación en la mañana gris de nuestro adiós.
Dicen las campanas que regresarás y pondrás sobre la herida de la partida besos de paz... Cantan las campanas en mi corazón la canción de primavera que mi quimera imaginó...
Beber el agua clara del fresco manantial después de la sedienta desesperación, es la divina y honda sensación que siento yo besándote ¡así!... ¡así! Al son de las campanas yo te conocí, también sonaban cuando te perdí y suenan hoy, al regresar a mí. |