Suene un tango triste, corra más “champán”, lloren esos “fueyes” las penas todas en un “gotán”. Yo también quisiera con ellos llorar, todos mis pesares los que con las copas busco ahora matar.
Recuerdo con emoción los besos que me dio, la noche que llegó... quiso hablarme, pobrecita, y un cruel sollozo su voz estranguló. Traidora sangre manchó, en acceso de tos su boca sin color, en mis brazos la muñeca como un cristal de Sevres se quebró.
Yo cerré sus ojos, pobre... ¡mi Margot!... Siento desde entonces caerme en llanto el corazón... quiero aturdirme para olvidar matando las penas entre la milonga, los tangos y el “champán”. |