Entre tus manos nacaradas yo fui un juguete del amor, manos perfectas embrujadas que sólo causaron dolor. Bajo el hechizo de tus manos sentí la dicha y el placer, mis pobres ensueños vanos que nunca pudieron ser.
Amor, amor, cariño cruel después que fiel yo te adoré. ¡Amor, amor, desdén fatal para mi mal eso causo tu ingrato amor!
Llevo en el alma la amargura que me persigue sin cesar, una doliente mordedura que sólo causa pesar. Libre por fin del maleficio que me persigue sin cesar, ¡gozo feliz del beneficio que llena mi corazón! |