Al amanecer se oye tu cantar, ave pequeñita, y al primer fulgor ya en la rama estás, linda tacuarita. Ave de mi tierra, ave de la aurora, ave trinadora, de la selva nacional. Tu cantar es tierno por ser canto regional.
Con la bruma azul, con el arrebol, su nidito deja; y en el saucedal canta su canción, como débil queja. Todas las mañanas vienes a cantarme... vienes a despertarme con la brisa matinal, dulce tacuarita, tu rondel sentimental.
Al salir el sol rondas mi jardín, por la mañanita. Qué lindo es oír el pío triunfal de tu vidalita. Vuelcas en tu trino tu amorosa diana, de tu almita enana con purísima emoción, todo el sentimiento del nativo corazón. |