En las mesas de las tabernas emborracho yo mi tristeza, que como flores en las malezas poquito a poco muriendo va y el curdela me llaman todos y no saben que los licores, me hacen ver un rostro de mujer radiante de pasión, en el verde pernod.
Un pernod... sírvame pronto amigo, porque quiero sus ojos mirar, en el fondo de la copa llena, donde busca mi pena su luz por no llorar. Un pernod deme que su mirada, estoy viendo trágica brillar... esperando besos de mi boca, para su almita loca, volver a despertar.
Traigan otro pernod, que quiero embriagarme y riendo lloro al reír loco de dolor y harto de sufrir. Traigan otro pernod que mi carcajada ronca de tanto llorar, mi pena de amor, ya no han de matar. |