Pagando antiguas locuras y ahogando mi triste queja volví a buscar en la vieja aquellas hondas ternuras que abandonadas dejé. Y al verme nada me dijo de mis torpezas pasadas, palabras dulcificadas de amor por el hijo, ¡tan sólo escuché!
Besos y amores... Amistades... bellas farsas y rosadas ilusiones en el mundo hay a montones por desgracia... ¡Madre hay una sola!... Y aunque un día la olvidé me enseñó al final la vida que a ese amor hay que volver.
Y nadie venga a arrancarme del lado de quien me adora de quien con fe bienhechora se esfuerza por consolarme de mi pasado dolor... Las tentaciones son vanas para burlar su cariño; para ella soy siempre un niño, ¡Benditas sus canas! ¡Bendito su amor! |