¡Perdón, viejita! Única amiga que me reciba tu bendición. Y me arrodillo beso tus manos, y una y mil veces, pido perdón.
Yo estaba loco por aquel hombre, Yo lo quería con devoción. Vos me decías: "Tené cuidado..." Yo enceguecí de pasión. Aquella noche junté mis pilchas y sin decirte tampoco adiós, te abandonaba, viejita mía, para cambiarte por ese amor.
Tuve el castigo, porque cobarde me dejó sola con su querer... Y, desde entonces, con tu memoria mi soledad acompañé. Hoy he vuelto mamá, pa' regalarte dulces sonrisas en tu vejez... Serás abuela, voy a pagarte toda la pena que te causé. |