Yo también como todos un día tenía dinero, amigos y hogar. Nunca supe que había falsía, que el mundo sabía también traicionar.
Pero cuando a mi vida tranquila llegó la primera terrible verdad busqué apoyo en aquellos que amaba y crueles me dieron soledad.
Ilusión que viviendo latente pasó entre la gente y pura siguió; ilusión, hoy te busco y no estás, ilusión, no te puedo encontrar.
Mi pasado sucumbe aterido temblando en el frío de mi vida actual... Y los años, pasando y pasando, me están reprochando porque no hice mal.
Si la vida pasó por tu lado dejando tronchado tu sino y tu fe, la maldad que truncó tu camino pondrá en tu destino de amores la sed.
Pero cuando, vencido y cansado, tu pecho agobiado requiera bondad, volverá la cabeza la gente dando indiferente soledad. |