Mañanita arrabalera sin taitas por las veredas ni minas en el balcón. Tus faroles apagados y los machos retobados en tu viejo callejón. Yo te canto envenenao engrupido y amargao hoy me separo de vos. Adiós arrabal porteño yo fui tu esclavo y tu dueño y te doy mi último adiós.
(recitado) El baile "Rodríguez Peña" el Mocho y el Cachafaz de la milonga porteña que nunca más volverá, carnavales de mi vida broncas tiros y al final los spiantes de las minas en aquel viejo arrabal.
Madrecita, yo fui un reo y en tus brazos hoy me veo lleno de felicidad. Dime mi buena viejita dónde está mi noviecita que no la puedo olvidar. Hoy ya vuelvo arrepentido hecho más hombre y más bueno a la vida del hogar. Perdóname, que tu hijo tiene un pensamiento fijo y nadie lo hará cambiar. |