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Enrique Espina Rawson

Cédula de 1920: confiesan falsedad del "documento encontrado"

nevitablemente, todo este tema de la cédula de Carlos Gardel de 1920 que, según se afirmaba, probaba definitivamente su origen uruguayo, resultó ser lo que supimos desde un principio: una nueva falsedad.

Se trata de un documento que fue confeccionado ad hoc, como una creación entre fantástica y artística, no sabemos bien con qué propósito.

Todo esto está perfectamente explicado en la nota que reproducimos de Sergio Peluso, heredero con su madre y su hermano de la extraordinaria colección de Hamlet Peluso, nuestro querido amigo y vicepresidente del CEG. En esta colección se encuentra la verdadera cédula de identidad de Carlos Gardel de 1920, cuyo contenido difiere de la apócrifa.

Reproducimos también la nota del diario El País que reproduce los dichos de la Fundación de Industrias Culturales, de inusitado interés, por su explícito contenido.

Hay que prestar especial atención a los avances técnicos que se mencionan que permitirían, según se afirma, lograr facsímiles de documentos antiguos. No sería de extrañar que aparezcan, de ahora en más, bizarros documentos sobre Gardel, pretendiendo cambiar, desde la tecnología, lo que no se logró desde la historia auténtica.

El mérito de haber desentrañado estas maquinaciones, corresponde a Ana Turón que hiciera la investigación originaria, a Sergio Peluso, su familia y al asesoramiento del Dr. Norberto Ignacio Regueira.

La crónica del diario El País se corresponde, con la entrevista realizada ad hoc.

Esta cédula —la falsa— fue donada al llamado Museo Carlos Gardel de Tacuarembó (Uruguay), y creemos que allí se exhibe. Habrá acciones al respecto.

A continuación reproducimos la comunicación de la Familia Peluso y la nota del diario El País, en la que se reproducen los dichos de Industrias Culturales Argentinas.

COMUNICADO DE SERGIO PELUSO

Buenos Aires, 1 de mayo del 2014
Por la presente dejamos constancia que el día 3 de abril del 2014… estuvimos en Diario El País, de Montevideo (Uruguay), donde nos recibió el Sr. José Luis Aguiar jefe de redacción y aclaramos el tema sobre documento apócrifo expuesto en Museo Carlos Gardel de Tacuarembó, donde se aclara que es una FALSIFICACIÓN de la Colección Hamlet Peluso generada por Industrias Culturales Argentinas.


NOTA DIARIO EL PAÍS

Tacuarembó: Se exhibe en el museo dedicado al Mago

Afirman que la cédula de Carlos Gardel es "apócrifa"

El heredero argentino de una notable colección de documentos sobre Carlos Gardel, asegura que la Cédula de Identidad del cantante, que se exhibe en Tacuarembó, es una simulación realizada mediante una novedosa técnica de impresión.

J. L. AGUIAR 11 abr 2014

El argentino Sergio Daniel Peluso, quien junto con su hermano Carlos Hernán heredó la exuberante colección paterna de Hamlet Peluso —que contiene documentación nunca exhibida de Carlos Gardel—, sostuvo a El País que la Cédula de Identidad de 1920 que se expone hoy en el museo del cantante en Tacuarembó es “apócrifa”.
Peluso se presentó en la Redacción de El País con una carta de la Fundación Industrias Culturales Argentinas, en la que su titular reconoce haber producido «con un criterio artístico» la pieza que fue entregada al museo uruguayo.

«Compraron unas fotos por internet y armaron un facsímil montándolo con una tapa roja característica de los documentos argentinos de la época, que ni siquiera pertenece a Gardel», señaló Peluso, con enojo, y añadió que «los herederos de la colección de Hamlet Peluso somos los únicos titulares del documento original».

Lamentó no traer consigo la cédula original, «porque no estamos autorizados a sacarla del país», dijo.

En la carta de la Fundación de Industrias Culturales Argentinas, firmada por su presidente, Walter Santoro, se indica que el facsímil de la Cédula de Identidad tramitada por Carlos Gardel el día 4 de noviembre de 1920 (en Argentina) «es una réplica obtenida a partir de diversas fotografías (...) que fueran comercializadas a través de internet».

«Las fotografías del documento fueron insertadas en un soporte, con un criterio artístico a semejanza de los documentos de aquella época».

Santoro fue quien entregó el facsímil a la investigadora gardeliana Martína Iñíguez, quien a su vez lo donó al museo de Tacuarembó.

Walter Santoro confirmó a El País los términos de la carta pero indicó que «no hubo ningún intento de engaño», ya que desde un principio el documento fue presentado como «un facsímil». Precisó que los datos que aporta el documento —en el que Gardel admite haber nacido en Tacuarembó, en 1887— son «auténticos».

El facsímil fue realizado «mediante la técnica de Indigrafía», una patente intelectual registrada en Argentina. Santoro explicó que esa técnica «permite realizar reproducciones de altísima calidad, idénticas a un documento original», y a diferencia de los facsímiles tradicionales, «estas copias no son planas, sino que tienen volumen».

El País habló también con Carlos Arezo Posada, titular de la Fundación Carlos Gardel y director general de Cultura de la Intendencia de Tacuarembó, quien mostró cierta sorpresa ante la denuncia de Peluso y sugirió que la persona indicada para responder era el propio Santoro.