l 18 de febrero de 2009 se inaugurará en Buenos Aires, una exposición con la colección más importante de objetos y documentos pertenecientes a Carlos Gardel y a su madre Berthe Gardés, que hasta ahora habían sido cuidadosamente atesorados por sus herederos.
Esta exposición tiene un doble propósito. Por un lado homenajear al hombre que fue una de las figuras artísticas más importantes del siglo XX. Por otro, creemos que es un acto de justicia homenajear y agradecer a quienes durante todo ese tiempo cuidaron de todo este material, para que llegara a nuestros días en perfectas condiciones y así poderlo exhibir, por primera vez, al público rioplatense, para quienes la figura de Gardel reviste una importancia fundacional de su cultura.
La colección puede clasificarse en dos partes claramente diferenciadas: documentos escritos y fotográficos por un lado y objetos pertenecientes a Bertha y Carlos Gardel por otro.
La lista detallada de los documentos será objeto de otra publicación. Oportunamente estarán a disposición de todos aquellos estudiosos que los requieran para su investigación y posterior divulgación. Consideramos que los mismos configuran la parte más importante de la colección, por su valor documental para corroborar o agregar detalles a aspectos ya conocidos de la vida de Gardel y quizás arrojar nueva luz sobre otros que no lo son tanto.
La exhibición de los objetos personales requiere de un comentario previo. De muchos de los objetos se puede probar su procedencia fehacientemente, ya sea por estar incluidos en listas manuscritas o por poder observarse en fotografías. Otros son aún más claros por tener grabadas las iniciales CG o las iniciales bordadas BG (Berthe Gardés). Otro ejemplo es el de una caja de madera conteniendo un curso completo de inglés, consistente en discos y folletos. La sola mención de una faja pegada con la leyenda “Medellín” hace banal cualquier otro comentario.
Pero hay otros muchos objetos, cuya procedencia es muy difícil de probar. Algunos se encontraron en una caja de cartón con la leyenda “Doña Bertha”, pero no están incluidos en ninguna lista, en ninguna fotografía, ni tienen marca alguna que los haga identificables. Este es el caso de una bandera francesa, de un par de camisones, de un alhajero de madera con herrajes de oro o de un chal de alpaca. La bandera francesa, más allá de su evidente iconografía, se verifica en una anécdota familiar: Edmundo Gibourg conocido periodista, gran amigo de Gardel, contaba que Doña Bertha, en las fechas patrias colgaba junto a la bandera argentina, la francesa. Somos absolutamente concientes de que este tipo de argumentos no tienen la rigurosidad requerida para una estricta reconstrucción histórica. Pese a ello, los hemos incluido en la muestra, con las aclaraciones debidas, considerando que el entorno histórico y familiar lo avalan fuertemente.
Pero hay más, creemos que la presentación de todo este mundo perteneciente a la casa de los Gardés, nos cuenta mucho acerca de Gardel. No del Gardel mito, del dandy dueño de la noche parisina, sino del muchacho del abasto que siempre siguió siendo. Hay una relación secreta entre los objetos y sus dueños. Detrás de cada objeto, hay una elección y detrás de cada elección hay una carencia transformada en sueño, en deseo. Por eso cada objeto es una historia narrada en secreto, pero todos juntos conforman el entorno familiar que Gardel no podía llevarse consigo, pero que seguramente él como todos lo añoraba. Su madre Bertha, en su casa de Jean Jaurés, rodeada de todos esos objetos, eran su hogar, su pertenencia, su cable a tierra.
Por eso, reconstruir ese mundo íntimo de los objetos de su hogar, nos permita acercarnos más, no ya al triunfador, al personaje querido por todos, al Mito, sino al muchacho humilde, sensible, al hijo cariñoso, al amigo desinteresado, que fue el que en definitiva alimentó tanta gloria.
Algunos se preguntarán: ¿Cómo es posible que haya herederos de Gardel? ¿Por qué recién ahora se exhibe esta colección? Intentaremos explicar ambas preguntas brevemente.
En la línea hereditaria hay dos figuras que son fundamentales: la de la Sra. Adela Blasco, que es quien hace posible el nexo entre todos los involucrados, y la de su esposo Armando Defino, que es sin lugar a dudas el personaje central de la historia.
En 1897, nace en Barcelona Adela Blasco. Ese mismo año, también en Barcelona, nace Ramón de Fortuny, cuarto hijo de una de las principales familias de la aristocracia catalana. En 1913, Ramón y Francisco, un hermano mayor de 18 años, viajan a Asunción del Paraguay. Francisco viaja y muere en Buenos Aires, víctima de una infección renal. Ramón, solo en Asunción, conoce se enamora y casa con Armonía González de 14 años. Del matrimonio nacen dos hijas: Nuria y Elena.
Por ese entonces Ramón, empleado de una empresa belga de electricidad instala la primera usina hidroeléctrica del Paraguay. Años más tarde, viajan a Uruguay, donde el Ing. de Fortuny dirige la central Batlle. Allí nace su tercera hija Gladys. Hacia 1925 la familia de Fortuny se instala en Buenos Aires, donde siguiendo con sus ocupaciones Ramón dirige las obras de la usina de Puerto Nuevo.
Para ese entonces, Adela Blasco ya residía en Buenos Aires y había contraído matrimonio con Armando Defino. Adela y Ramón se vuelven a encontrar en la capital argentina y se establece entre ambos matrimonios una amistad que durará toda la vida. Los Defino, imposibilitados de tener hijos, volcarán en las hermanas de Fortuny todo su cariño.
En 1932, Armando se encuentra trabajando para Gardel como su administrador. Más tarde será su albacea. A la muerte de Gardel, los Defino se mudarán con Bertha a la ahora mítica casa de Jean Jaurés 735, único hogar de Carlos.
En 1942 muera Berthe Gardés y, cuando en 1944 el matrimonio Defino se muda a Sarmiento 222, muchos de los muebles y pertenencias de de la casa de Doña Bertha, son llevados a una finca en Río Cevallos, provincia de Córdoba, propiedad de Ramón de Fortuny. Para ese entonces, su hija Nuria, había contraído matrimonio con el Dr. Javier Cortada
En 1952 Armando Defino sufre un fuerte ataque cardíaco e imposibilitado de trabajar se mudan con el matrimonio Cortada - de Fortuny, al departamento de estos en San Juan y Boedo. Poco después ambos matrimonios, adquieren y comparten una casa más amplia en la calle Galileo. En 1958 fallece Armando Defino.
Adela Blasco, viuda de Defino, muere en 1984 en una quinta propiedad de María Ana Inés, una de las hijas del matrimonio Cortada-de Fortuny.
En el año 2004 se vende la finca de Río Cevallos, en la que estaban las pertenencias de Carlos y Berthe Gardés. Las hijas de Nuria de Fortuny se reparten esas pertenencias. En la mudanza aparecen además de los muebles, otros objetos, entre ellos una valija llena de documentos pertenecientes a Gardel: la correspondencia entre Carlos y Armando Defino, la partida de nacimiento de Carlos Gardel pedida por su madre a la municipalidad de Toulouse, partidas de defunción, documentos personales, telegramas, cartas de terceros a Carlos y a Armando, cheques, telegramas, fotos, discos, etc. Cabe consignar que los hijos del matrimonio Cortada, desconocían la existencia de dicha valija, así como de la mayoría de las demás pertenencias.
En 2008, a los 93 años, fallece Nuria de Fortuny de Cortada. Sería demasiado largo y difícil describir la densidad y diversidad de objetos que la Sra. De Fortuny atesoraba en su departamento. Tras una meticulosa tarea que bien podría describirse cono de arqueología familiar, se encontraron muchos y muy valiosos objetos pertenecientes a Berthe y Carlos Gardel. Lo más importante de estos, junto a los muebles, cartas y documentos, constituyen la muestra que hoy se ofrece al público porteño.
En resumen, Gardel nombra mediante testamento ológrafo, a su madre Berthe Gardés como su única y universal heredera. Asimismo Berthe, también mediante testamento ológrafo, nombra a Armando Defino como su único heredero. Armando actúa de idéntica manera respecto de su esposa Adela Blasco, y esta testará en favor de su amiga y prácticamente hija adoptiva Nuria de Fortuny.
Es así como esta valiosísima colección sobrevivió al tiempo y pudo ser rescatada, para que hoy podamos acercarnos aún más al hombre llamado Carlos Gardel.
La exposición se inaugurará el 18 de febrero y será abierta al público en general desde el 23 de febrero, de 19 a 22 horas, en el Grand Boulevard Hotel, Bernardo de Irigoyen 432 de la ciudad de Buenos Aires.