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Orlando del Greco
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oda su familia tenía afición a la música y cada uno tocaba su instrumento pero él rebasó todos los cálculos al convertirse en el compositor de más éxito de la música popular.

Arranca en 1926 cuando Ignacio Corsini le estrena su primer tango, “No te engañes corazón”, en la obra de Pablo Suero La vida comienza mañana en el Teatro Apolo.

Como el tango obtuvo buen suceso mereció ser grabado por Carlos Gardel que hizo lo mismo con “Che Bartolo”, “Vieja recova”, “Dos en uno”, los tres con letras de Emrique Cadícamo, y “Por qué me das dique” con la colaboración de Luis Alonso.

Grandes sucesos fueron también “Llevátelo todo”, cuya letra escrita por el citado Alonso le fue obsequiada en prueba de amistad, estrenado por Azucena Maizani en el Teatro Maipo; “Hacelo por la vieja”, letra de Héctor Bonatti y Carlos Viván, estrenado por éste en el Smart, “No quiero verte llorar” con música de Agustín Magaldi; “Quién hubiera dicho” con versos de Luis César Amadori; “Dejá el mundo como está” con música de Rodolfo Biagi; “Qué fácil es decir”, letra de Tabanillo; “No te perdono más”, “Otra noche”, “Chatita color celeste”, milonga con versos de Celedonio Flores; “De igual a igual”, “Demasiado tarde”, vals con Julio De Caro; “A San Juan”, canción cueca con Hilda Rufino.

Puso música a más de setenta películas por medio de las cuales impuso buena cantidad de canciones que se cantaron en casi todo el mundo, como “Andate” que hizo con Roberto Fontaina; “Dime mi amor”, “Necesito olvidar”, “Tres recuerdos” y “Mi piba” con Manuel Romero; “Arrepentido”, “Cuando estaba enamorado”, “Salud dinero y amor”, “Quién más quién menos”, “Cita en la frontera”, “Ahora tengo un amor”, “Isabelita”, “Adiós Buenos Aires”, “Besos brujos”, “Ansias”.

Solo o en colaboración con Julio César Sanders, Mario Flores, Armando Barbé, Carlos Petit, Antonio Rodio, Francisco Bohigas y otros autores publicó: “Calavera”, “Noche porteña”, “Que nos perdone Dios”, “Parece mentira”, “Y pa' qué ser bueno”, “No quiero verlo más”, “Coperita posta”, “Chiche”, “No me hagas chiqué”, “Duda”, “Moneda corriente”, “Pilcha bruja”, “Serenata”, “Hacele frente a la vida”, “No hay que hacerle”, “Se pasó tu cuarto de hora”, “Los cien barrios porteños”, “Mal amigo”, “Salvación”, “Si tuviera plata”, “Señor... es por ella”, “Pura sangre”, “Total para qué”, “Por cuatro días locos”, “El mundo va rodando”, “No lo puedo creer”, “Virgencita de arrabal”, “Amarrete”, “Imploración”, “¿Qué hacemos con el retrato?”, “¡Vamos!”, “Mucamita”, “Dejaáme sola”, “Eternamente [b]”, “La vida es así”.

Al teatro aportó igualmente su talento desde 1931 que musicó en el Buenos Aires la comedia de Tabanillo El tango, también da rango, haciendo lo mismo años después con algunas de Amadori, Bayón Herrera y Carlos Petit, en cuyas representaciones hizo conocer varias de las canciones nombradas.

Su labor iniciada por 1926 como compositor, labor que intercaló con la de pianista y cantor radial, la continuó por largos años en México y España por radios, teatros y películas. Publicó el libro de versos Salud, dinero y amor en 1972.

También cumplió intensa labor en componer jingles para cuantos productos comerciales reclamaban propaganda y marchas para partidos políticos.

A Carlos Gardel lo recordó así: «Conocí a Gardel en la Sociedad de Compositores de Música cuando estaba en la calle Victoria al 1200, con motivo de hacerle conocer un tango. Creo que era por 1927; nos hicimos buenos amigos pues de entrada me tomó simpatía. Cuando escuchó mi música me pegó en la nuca diciéndome: «Pibe... vas a volar muy alto».

«Salía frecuentemente con él después de sus actuaciones en Radio Prieto, cuando estaba instalada en calle Suipacha. Quiero destacar de Carlos su amplio espíritu generoso, su trato sencillo y su cariño por los niños que lo esperaban a la salida de la radio seguros de recibir de sus manos la chirolita o el pesito que él tenía preparado de antemano, para sus habituales clientes».

Sciammarella nació en Buenos Aires (Barracas) el 8 de octubre de 1902 y allí falleció el 24 de junio de 1973.