Naciste como al descuido viejo tango compadrón... En una calle cortada de aquella humilde barriada hecha a sangre y puñalada, que alumbró, luz de farol... Naciste y fuiste, tango, otro guapo en el montón... y salpicado de fango, ¡entraste en los bulines al llorar de los violines, la guitarra y bandoneón!...
¡Bandera! Sos de Corrales y Pompeya, sos de Palermo y Barracas, de la Morocha y Mireya... y en andariegos pregones, en bailes y serenatas fuiste la flor y nata el más mimado varón... ¡Una flor en la solapa! ¡y un tajo en el corazón!
¡Los años se van pasando y ya no sos el de ayer!, hubo pa’ vos otro cielo, hubo otro sol y otra luna y de tu mísera cuna, ¡has saltao al cabaret!... Hoy ya no sos aquel tango, milonguero y compadrón. Aquel, murió en los compases, de esta nueva muchachada que de vos, emocionada, hizo la linda canción.
¡Te canta con gran amor la aristocracia, te cantan los arrabales y te cantan hasta en Francia!... Sos la música argentina que cuando una voz la entona llega hasta el alma y emociona pa’ escucharla con amor... ¡Sos una flor que llevamos bien prendida al corazón! |