Por
Abel Palermo

ijo de Nicolás y María Rosa Sorrentino, nació en el barrio de Balvanera, cerca del mercado Spinetto, en la ciudad de Buenos Aires. Su hermano mayor Roberto, fue uno de los más importantes cantores de Francisco Canaro.

Antonio debuta a los dieciséis años en una orquesta juvenil, en el Café Germinal, pasando luego a la de Juan Maglio (Pacho). En 1931, se presenta en Radio Cultura acompañado por un conjunto con la dirección del joven pianista Orlando Goñi.

A principio de 1934, es requerido por el maestro Edgardo Donato, supliendo al cantor Félix Gutiérrez y hace su debut discográfico en el sello RCA-Victor, el 9 de enero de ese año, con el tango de Vicente Vilardi, Alberto Maraviglia y Leopoldo Amoroso “Esto es el colmo”.

Donato fue creador de un estilo distinto, agregando a su repertorio tanguero otros ritmos, como rancheras, pasodobles, foxtrots, modalidad que luego desarrollaría con éxito Enrique Rodríguez. Ejemplo de esto son los registros de su orquesta con Maida, entre 1934 y 1935, donde encontramos las rancheras “Abandonada”, “Pa’ semejante candil”, “Ensalada mixta”, “De ande yerba”, el pasodoble “Noches sevillanas” y el que sería un éxito importante, “Sandía calada”, además a dúo con Randona, violinista de la orquesta, los tangos “Ruego”, “Riachuelo”, tema de la película del mismo nombre y “Quién más, quién menos”. Grabaron en total 24 temas.

Durante los dos años que permaneció con la orquesta de Donato, los temas más reclamados por el público fueron: “El huracán”, muy bien interpretado por Antonio, “Berretín” y la milonga “Corrales viejos”. En 1935, compartió los cantables con el joven Hugo Del Carril, quien también debutó en el surco con esta formación.

A partir de 1936, Maida iniciaría una prolongada etapa como cantor solista, acompañado siempre por conjuntos de guitarras, en Radio Belgrano y en distintos escenarios. Sus guitarristas fueron Pascual Avena, Enrique Toto y Alberto Adolfo. Además, estrenó “Media noche”, junto a otra página de los mismos autores, “Claro de luna”.

Al iniciarse la década del cuarenta, con el crecimiento de las orquestas típicas y sus cantores, disminuyen las actuaciones de los llamados cantores nacionales, de los solistas.

En 1944, es convocado por el director Ricardo Malerba para integrar su formación. Y vuelve a grabar “Media noche”, que desde 1936 era su carta de presentación y que Pichuco, su creador, nunca registró comercialmente. Dado el éxito de esta interpretación, el tango fue incluido en el repertorio de distintas agrupaciones orquestales —destacándose la versión de Alberto Morán con Pugliese—, sin embargo Morán recién lo registra como solista, en 1955, acompañado con la orquesta dirigida por el excelente pianista Armando Cupo.

Otros temas que nos dejó junto a Malerba fueron: “Encuentro”, “Una copa más”, “Pasado florido” y “Siglo veinte”. A fines de 1946, se desvincula de Malerba, sigue como solista y reaparece en Radio Belgrano acompañado por las guitarras estables de la emisora: Antonio Ciaccio, Héctor Davis y el juvenil Ubaldo De Lío.

Sus actuaciones en los espectáculos de la calle Corrientes fueron permanentes. Estuvo en el Tango Bar, El Nacional, La Armonía, en los cabarets Maipú Pigall, Marabú, entre otros. En 1948 participó en la película dirigida por Manuel Romero, La Rubia Mireya, cuyos principales protagonistas fueron Mecha Ortiz y Roberto Escalada. En el film, Maida interpreta el tango “Tiempos viejos”.

Antes de su retiro, realizó un importante ciclo por Radio Belgrano, junto a su gran amigo Roberto Flores (El Chato) y la cancionista Rosita Lavalle.

A partir de 1958, es designado asesor artístico de LS6 Radio del Pueblo y en el mes de febrero de 1959, director general de la emisora.

Durante ese tiempo, el tango tuvo una de las etapas de mayor difusión en el aire. Gran parte de la programación diaria la ocupaban solistas, conjuntos y orquestas de tango y, los fines de semana, participaban estrellas de la magnitud de Edmundo Rivero, Alberto Marino, Julio Sosa, Roberto Rufino, Carlos Fontán (El Duende) y Aníbal Troilo con su cuarteto, integrado por Roberto Grela, Edmundo Zaldívar y Rafael del Bagno.

Antonio Maida tuvo humildad y un inmenso sentido de la amistad. Su despacho siempre tenía las puertas abiertas para los artistas de nuestra música popular.

El 3 de mayo de 1963, inauguró en la calle Uruguay 952 junto a sus amigos Atilio Stampone, Reynaldo Martino y Vicente Fiaschi, el local tanguero más importante de la década, —luego trasladado a Talcahuano 975—, el histórico e inolvidable Caño 14. Allí tuvimos la fortuna de disfrutar a Troilo con su cuarteto, a Edmundo Rivero, a Roberto Rufino, a Enrique Mario Francini, a Héctor Stamponi, a Leopoldo Federico, a Roberto Grela, al Polaco Goyeneche y a tantos otros.

Maida muere en Buenos Aires, a los 71 años, dejándonos el recuerdo de su hombría de bien y de su culto a la amistad.