Por
Abel Palermo

ste correcto cantor con registro de barítono, timbre grave y voz potente, nació en la provincia de Mendoza distante 1000 kilómetros de Buenos Aires. Era un niño cuando fallecen sus padres y fueron sus hermanas mayores quienes lo criaron.

Su vocación tanguera se despierta en plena adolescencia. A los 15 años ganó un concurso de voces nuevas en su provincia natal, con el tango “Melodía de arrabal”.

En 1945, se incorporó en la orquesta local de Aníbal Apiolaza. Dos años después se trasladó a la provincia de Córdoba para debutar en el conjunto típico dirigido por Torcuato Wermuth. En 1949, llegó a Buenos Aires donde actúa en los números vivos de los cines, acompañado de guitarras.

A fines de 1950, la orquesta de Florindo Sassone tiene dos importantes deserciones, se desvinculan los cantores Roberto Chanel y Raúl Lavalle. Rodolfo es requerido por el director y durante todo el año 51 es el único vocalista. El 30 de mayo de ese año graba su primer disco en el sello RCA-Victor, “Testamento de arrabal” de Oscar Castagniaro y los versos de Raúl Hormaza. También registró “Íntimas” y “Trago amargo”, entre otros.

Al año siguiente se reincorpora Roberto Chanel para quedar completado así, el rubro de cantores.

Junto a Jorge Casal, fueron los cantores que más grabaron con Sassone para la empresa Víctor, 16 cada uno. El 14 de abril de 1953 registra los últimos dos temas: “El estrellero” y “Yunque”.

A raíz del retiro de Jorge Durán de la orquesta de José Basso y por sugerencia especial de su cantor Oscar Ferrari, Rodolfo se une al inolvidable Pepe e, inmediatamente, graba una excelente versión de “Cuesta abajo” para la Odeon. Luego seguirían “Patoteros”, “Doblando el codo” y ya en 1955, “Eras como la flor”. Este fue un importante momento de su carrera; recordemos que por las filas de Basso pasaron cantores de la talla de Floreal Ruiz, Francisco Fiorentino, Ricardo Ruiz y los ya mencionados Jorge Durán y Oscar Ferrari.

En la segunda mitad de ese año, la mayoría de los músicos abandonaron la orquesta de Carlos Di Sarli y con ellos sus dos cantantes: Oscar Serpa y Mario Pomar. Esto motivó que el maestro saliera en búsqueda de instrumentistas y vocalistas en su reemplazo. Así ingresaron artistas notables como los violinistas Tito Simón y Elvino Vardaro y los bandoneonistas, Julián Plaza y José Libertella y los cantores Argentino Ledesma y Rodolfo Galé.

En su paso por Di Sarli registró en el sello Víctor: “Noche de locura” de Manuel Sucher y Carlos Bahr y el vals “Mala yerba” de Arturo Gallucci y Abel Aznar, ambos en 1956.

Durante ese año, se retiró de la orquesta Argentino Ledesma, quien fue reemplazado por Roberto Florio y regresó uno de sus paradigmas, Jorge Durán. Al tiempo también, Rodolfo se retira de Di Sarli.

Su camino continuará, durante todo 1957 y 58, con la orquesta de Roberto Caló junto a Héctor de Rosas, con quien grabó a dúo “Limosna de amor”, los valses “Mi colegiala” y “Si vos no me querés” y la hermosa zamba de don Atahualpa Yupanqui, “Luna Tucumana”. También solo: “Y con eso dónde voy”, “Mañana seré feliz” y “Nunca serás mía”.

En 1959, es convocado por el maestro Francisco Canaro participando en distintas presentaciones en teatros, bailes y radio. Lamentablemente, a causa de unos trastornos y de fuertes dolores en el pecho, decide consultar a un prestigioso médico cardiólogo, quien le aconseja alejarse de la actividad y a hacer una vida reposada, lejos del canto y del cigarrillo.

Pero sus necesidades económicas no le permiten seguir los consejos del profesional y regresa a su labor, en esta ocasión, fuera de Buenos Aires. Vuelve a las giras y a la noche y viaja continuamente por todo el país, hasta que el mediodía del 25 de octubre de 1972, un paro cardíaco le provocó la muerte, próximo a cumplir 44 años.

Para cerrar esta semblanza de este querido cantor, valen las palabras que sobre él dijo Oscar Ferrari: «Fue el hermano que nunca tuve. Muy poca gente sabe como era íntimamente. Era un ser maravilloso y amigo leal, de los que no abundan.»