Por
Ricardo García Blaya

ació en el barrio de Villa Crespo, en la ciudad de Buenos Aires. Llegó al tango gracias a Carlos Roldán, amigo de la familia quien la presentó a Francisco Canaro, su futuro director. Como dato adicional, su hermana menor, Irma Gay, fue la última mujer de Canaro y madre de sus dos hijas.

Su registro de mezzosoprano, de timbre aterciopelado y un fraseo expresivo, muy femenino y bien tanguero, la convierten en una cancionista muy interesante. Resulta difícil explicarse porque no tuvo más repercusión. Posiblemente, porque le tocó la difícil etapa para el tango de los años sesenta.

Su versión de “De mi barrio” registrada para el sello Odeon, disco 52715, matriz 26631, el 14 de julio de 1961, es excelente, lo mismo, “Lo han visto con otra”, grabado en Japón, ese mismo año.

En 1944, Carlos Roldán, que en ese momento era vocalista de la orquesta de Canaro, la presentó a Pirincho, que admirado por la belleza y simpatía de Enriqueta, la incluyó en la compañía para ser parte, como bailarina, de la obra Dos corazones, de Canaro e Ivo Pelay, en el Teatro Alvear. Terminada la temporada, la comedia se exhibió en Montevideo.

En aquellos días, lo suyo estaba más cerca de la danza que del canto. En 1947, el actor cómico Mario Fortuna, la estimuló para la vocalización y, así, comenzó su trayectoria como cancionista de tango. Debutó ese mismo año, en el Teatro Maipo. Pero el periplo fue breve porque se casó y dejo la actividad artística.

No obstante, tres años más tarde, reapareció como vedette, en el teatro Comedia, en La Revista de los Campeones, junto a Blanquita Amaro, Jovita Luna y otros grandes artistas. También llegó el cine con un papel en el film Locuras, tiros y mambos, con Los Cinco Grandes del Buen Humor.

Después, Alberto Castillo la incorpora a su gira por Chile y Brasil, durante la cual se dedicó solamente a cantar tangos. De regreso en Buenos Aires, actuó en diversos locales y escenarios, por las tardes, en el Bohemian Club acompañada por un piano, en la confitería L’Aiglon Noir y en el Tabarís, donde compartió escenario con Juan Carlos Copes, también en el cabaret Tibidabo, de la calle Corrientes con orquesta.

En 1957, después de una prueba como cancionista, Franciso Canaro la contrató y le adjudicó como nombre artístico Isabel de Grana, debutando con la orquesta en la comedia musical Tangolandia, de Canaro y Pelay, otra vez en el Teatro Alvear. Entre las estrellas del tango que participaban en esa obra, podemos mencionar a: Tito Lusiardo, Jorge Vidal, Juan Carlos Rolón, Francisco Amor, Alba Solís, Beba Bidart, el ballet de Juan Carlos Copes y María Nieves. Isabel cantó a dúo con Rolón, el vals de Canaro y Pelay, “Noche deseada” y sola el tango de Canaro, “No te doy bolilla”, que llevó al disco en 1959 el cantor Marcelo Paz. Esa comedia tuvo enorme éxito y realizó muchas giras por el país.

Asimismo, fueron frecuentes sus presentaciones en Radio Libertad, El Mundo, Belgrano y Canal 7 de televisión. En el verano de 1960, la orquesta animó el Glostora Tango Club, cuando Alfredo De Angelis estaba en la costa y el compañero de Isabel era Eduardo Adrián. En 1961, integró la gira a Japón haciendo dúo vocal con Ernesto Herrera.

Grabó diez temas con la orquesta, cinco de ellos en el Japón. Actuó en varios programas del Canal 13 de televisión: Casino Philips, El Show de Juan Carlos Mareco y Sábados circulares, de Pipo Mancera. Actuó en el Teatro El Nacional en obras de Alberto Vaccarezza, junto a la orquesta de Osvaldo Pugliese.

Cuando muere Canaro, en diciembre de 1964, Isabel vuelve a presentarse como solista, actuando en radio, televisión y diferentes escenarios de la noche porteña. Además, realizó giras al Uruguay, Chile y Colombia, en este último país logró una gran repercusión. En su paso por Chile grabó tres temas con la orquesta de Carlos Arci: “Gloria”, “Garufa” y “De mi barrio”.

En 1969, seguramente, por la poca repercusión de los espectáculos de tango, dio por finalizada su carrera.