Blanca Mooney

Nombre real: Nester Mooney, Blanca
Cancionista
(18 enero 1940 - 9 mayo 1991)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Por
Néstor Pinsón

a nota necrológica decía lacónicamente: «Falleció inesperadamente de un derrame cerebral y de acuerdo a su voluntad sus restos fueron cremados y arrojadas sus cenizas al Río de la Plata».

Todo fue muy rápido como lo fue la carrera artística de esta muy buena cantante que nos recuerda a las cancionistas de la generación anterior tanto por su estilo, por el color de su voz y su temperamento expresivo.

Y todo empezó como era antes. Nuevamente, después de un largo tiempo, volvieron las transmisiones de concursos de nuevas voces tangueras. Aún era tiempo del dos por cuatro. En este caso fue la revista Radiofilm la que organizó la compulsa. Se realizó en el Teatro Comedia —que ya no está— en la calle Paraná al 400, casi enfrente del Cabaret Chantecler que aún sobrevivía.

El popular animador radial Carlos Ginés era su conductor y recuerdo que no me perdía ningún programa, esos lunes a partir de las diez de la noche. Era 1953 o 54 y surgieron primero los nombres de Alfredo Dalton —que como premio fue protagonista de la película Adiós muchachos— y Silvia del Río.

A cada protagonista le preguntaban el nombre, la edad, a qué se dedicaba y qué cantor o cancionista le gustaba. Para acompañar a los postulantes estaba la orquesta de Leopoldo Federico o bien el acompañamiento era con guitarras. En 1956 gana Ángeles Dangell, que pasó fugazmente por el ambiente y segunda Blanca Mooney. Entre los hombres Ernesto Herrera, que actuara con Héctor Varela y Francisco Canaro) y Carlos Budini, el de la voz grave, tipo Rivero, cantor de Miguel Nijensohn, entre otros.

De ascendencia irlandesa y española, fue la música de este país la que primero alentó. Era la época que en todos los barrios sobraban quienes enseñaban a bailar español y la Avenida de Mayo estaba colmada de «colmaos». Las figuras de España, o figuritas a veces, no dejaban de llegar al país para presentarse en radios y clubes. Pero la madre la anotó en el concurso de Radiofilm y cambió el rumbo de su carrera.

Como consecuencia del premio la contrataron para actuar en LR3 Radio Belgrano, incluso en los recordados domingos al mediodía de Jabón Federal. Después, el circuito habitual de radios, giras, salones, grabaciones y en su caso también la televisión en 1958.

A partir de los años '60 la radio ya no era lo indicado para números en vivo de tangos pero sí algunos locales como La Querencia, de Avenida de Mayo 870. Y muchos años más tarde en el renombrado Michelángelo.

Por un hecho casual es escuchada por Osvaldo Fresedo quien incluye su voz en un disco 33 rpm larga duración. Fueron solo tres temas grabados en enero y junio del año 1959.

Sigue luego como solista y en 1963 luego de casarse, se instala en la provincia de Córdoba. Continúa su labor allí y varios años más tarde retorna a Buenos Aires. Hace giras a Perú, Ecuador, Brasil, Bolivia, Norteamérica y la más importante en 1968 con la orquesta de Alberto Di Paulo a Japón. También actuó en Chile con Roberto Pansera, su última presentación fuera de Argentina.

Una curiosidad es el hecho de haber pertenecido a la Banda de la Armada Argentina, suponemos que era una oportunidad de asegurarse una entrada segura de dinero. Recorre el país con el espectáculo titulado Tango a bordo, el bandoneonista Néstor Marconi forma parte del conjunto.

Llegó al disco en algo más de 40 oportunidades. En su debut con Fresedo graba una excelente versión del tango “Julián”, “Arrabalero” y “Dónde estás”, esa hermosa página de Sucher y Bahr. En 1960 registró 12 temas acompañada por una orquesta conducida por José Márquez, ex pianista de Fresedo. También la dirige Lucio Milena para dos temas. En 1972 acompañada por Luis Stazo graba 13 temas, uno de ellos a dúo con Rodolfo Lesica: “Virgen de la serranía” y entre 1977 y 78 una nueva serie para el sello Odeon con la citada Banda de la Armada Argentina.

Nos queda el recuerdo de su voz profunda y temperamental que supo ubicarse y ser reconocida en un tiempo que el tango no tenía la importancia de épocas anteriores. Si hubiera nacido diez años antes, seguramente su nombre habría brillado con menor esfuerzo. Se fue pronto, pero se la considera entre las muy buenas cancionistas que dio el tango.