Por
Orlando del Greco

rimero fue guitarrista y después, de violinista, integró orquestas de zarzuelas en diversos teatros antes de incorporarse al tango allá por 1911, que por casualidad tocó en el terceto de Eduardo Arolas en el Café La Buseca, de la ciudad de Avellaneda.

Por 1913 integra el cuarteto de Antonio Guzmán conocido por el Ruso Antonio y cuyo verdadero apellido era Gutman, para actuar en un café de Boedo. Pasa luego con Luis Riccardi al Cabaret Montmartre. Con el mismo Riccardi, pero esta vez con Luis Bernstein (“Don Goyo”), se van con Eduardo Arolas al Tabarín de la calle Suipacha. Cuando Arolas se va a Europa ingresa a la típica de Francisco Canaro, luego a las de Humberto Canaro, Anselmo Aieta, y entre varias más, alguna que llevó su nombre.

Otros locales como Maipú Pigall, La Paloma, La Morocha, Botafogo, C.T.V., Bar Iglesias, en Buenos Aires, el Bar Victoria y el Teatro Solís en Montevideo, supieron de sus grandes cualidades de ejecutante sin par entre los violines tangueros de su tiempo.

En la composición inicióse en 1914 con algunas obras que no trascendieron hasta que en 1917 publicó “Ave negra” que quedó como su primer tango; luego vinieron “Allanamiento”, “La atropellada”, “La uruguayita”, “Viejos pagos”, “Muchacho de ley”, “Rosina”, “Si pudiera regresar”, “La chica del volante”, “Pa' que bronqués”, “Tratala con cariño”, “Barrio Piñeyro”; los que le grabó Carlos Gardel, “Zorro gris”, “Lo que fuiste”, “Príncipe”, “Midinette porteña”, “Beso ingrato”, “La gayola”, el vals “Yo te imploro (El trovero)”, “Relicario criollo”, canción criolla que le grabó Ignacio Corsini; “Se acabaron los guapos”, milonga; “Pasaron los abriles”, “Milonga del mozo guapo”.

Sus composiciones contaron con la colaboración valiosa de Francisco García Jiménez, Anselmo Aieta, Carlos Camba, Armando Tagini, Agustín Irusta, Alfredo Navarrine, Dante A. Linyera, Juan Carlos Marambio Catán, Benjamín Tagle Lara, etc.

Conoció a Carlos Gardel y a José Razzano cuando andaba con Arolas allá por 1917, quien los presentó. A los años, actuaba con su conjunto en el Maipú Pigall al que concurrían seguido Gardel y Razzano: «Una noche, los tres amigos se trabaron en discusión, pues los cantores sostenían que todo el que musicara una letra de la misma métrica de “Mano a mano” tenía que incurrir forzosamente en plagio musical. Desde luego que Tuegols sostuvo lo contrario y, para fundamentar su opinión solicitó al letrista Armando Tagini que confeccionara un verso con dicha métrica, al que posteriormente musicó. Cuando los cantores aparecieron en el salón, la orquesta estrenó la flamante obra que fue cantada por el contrabajista Hugo Ricardo Baralis, padre del violinista de igual nombre.

—¡Qué tangazo, hermano! ¿De quién es...? —interrogó Gardel.
—Del contrabajista que lo cantó..., —repuso Tuegols.
—Decile que me dé un ejemplar que mañana se lo grabo.
—Mirá, la verdad es que el tango es mío, ¿sabés?, pero no te lo quise decir para que no me acusaras de plagio.
—¿Por qué? —inquirió Gardel.
—Porque este tango tiene la misma medida que tu “Mano a mano”.

«Al día siguiente, el inolvidable cantor de Buenos Aires grababa “La gayola” en forma magistral». (De un reportaje a Tuegols por Julián Porteño publicado por el vespertino Noticias Gráficas).

Su nombre quedó con letras de oro en la historia del tango y su inmortal “Zorro gris” siempre lo recordará.

Rafael Tuegols nació en Buenos Aires el 11 de marzo de 1889 y allí falleció el 23 de abril de 1960.