Por
Orlando del Greco

ue el hombre que «llevó el tango de los pies a los labios», según la expresión de algún literato tanguero.

En sus horas de bohemia cantaba y escribía versos (el bohemio es casi siempre poeta) y así los entonaba sobre músicas de tangos en boga: les adaptaba letras a su manera.
Por el año 1917 al aparecer “Lita” de Samuel Castriota, le adaptó la que se conoció mundialmente por “Mi noche triste”, naciendo con esa letra el tango canción.

Amigo íntimo de Carlitos Gardel, éste lo estrena en el Teatro Esmeralda en ese año, pero salvando primeramente el obstáculo de Castriota que nada quería saber con letra ni cambio de título.

Además de “Mi noche triste (Lita)”, Gardel le llevó al disco “Ivette”, “Flor de fango”, “El motivo (Pobre paica)”, “De vuelta al bulín”, “Qué querés con esa cara (La guitarrita)”, “Desdichas”, “Pobre corazón mío”, “Caferata”, “La mina del Ford”, “La he visto con otro”, “Ventanita de arrabal”, “Puentecito de plata (Juramento)”, “La cumparsita (Si supieras)”, y “Bandoneón arrabalero”, tangos que tienen música de celebrados compositores como lo fueron Augusto Berto, Augusto Gentile, Eduardo Arolas, José Martínez, Juan Carlos Cobián, Antonio Scatasso, Fidel del Negro, Francisco Canaro, Gerardo Matos Rodríguez y Bachicha (Juan Deambroggio). Casi todos ellos cantados en obras teatrales de ambiente porteño.

Viajó a París en el auge de su popularidad y allí escribió su último tango: “Bandoneón arrabalero”. La Ciudad I.uz lo enfermó a tal punto que Gardel lo encontró tiritando de frío en la Place Pigalle, una noche: —«¡Pascual!... ¿No tenés frío?» —«Me muero de calor», contestole al cantor, quien se conmovió. Ante la gravedad del momento decidió Gardel con otros amigos devolverlo a Buenos Aires por la fuerza, encerrándolo en un camarote del barco que lo trajo a su tierra. Era 1929.

Diversas son las obras que dio al teatro argentino; en colaboración de Ivo Pelay, Manuel Romero, Mario Bellini, Enrique Maroni, Ricardo Cappenberg, Elías Alippi, Pablo Suero, Domingo Parra, o solo, recordamos las tituladas La milonga popular, Mi noche triste, La polca de la silla, Martineta y Carpincho, ¡Quién fuera millonario!, Pero hay una melena, ¡Atención al fogonazo!, Hasta el San Martín no para, Con esta sí, Maldito cabaret, Cabaret, tangos y anexos, La cumparsita, Percanta que me amuraste, ¡Qué lindo es estar metido!, Caferata, Los distinguidos reos, Primavera rea, En el barrio de los tachos, ¡Porteño tenía que ser!, Un programa de cabaret, Vayan saliendo los guapos, ¡Qué calamidad!, Del tango al charleston.

De sus otros tangos, “Qué lindo es estar metido” que escribiera con Domingo Parra y música de Enrique Delfino, es el más popular y debió haber sido grabado por Gardel.

Contursi nació en Chivilcoy (provincia de Buenos Aires) el 18 de noviembre de 1888 y falleció en Buenos Aires el 29 de mayo de 1932.