Por
Néstor Pinsón

on numerosos los músicos que comenzaron a tocar siendo niños, pero no tantos los que han dejado marcado su paso por tantas formaciones tangueras siendo tan jóvenes y, llegar con toda experiencia a una orquesta que se impuso apenas surgió, como fue la de de José Basso.

Su padre, hombre que gustaba de la noche y del ambiente tanguero fue quien lo respaldó, convencido de que era mejor aprender música y el instrumento lo antes posible. Ya a los seis años, lo llevó al barrio de la Boca para tomar sus primeras lecciones de música con un profesor Juan Carlos Comitini.

También su «debut» fue precoz, ocurrió a los nueve años, otra vez a instancias de su padre, que era primo de Víctor Avendaño campeón olímpico de boxeo. Una noche, ellos tres fueron al Café Germinal, donde tocaba la orquesta de Elvino Vardaro. Al terminar la vuelta lo subieron al palco, el pibe al ver el bandoneón se adelantó y con desparpajo tomo asiento. Recordaba que Troilo lo ayudó a meter las manos en las correas y después José Pascual le regaló la partitura de su tango “Arrabal”. Con todas las ganas tocó todo lo que había aprendido hasta entonces. Aparte de los nombrados aquel conjunto se completaba con Hugo Baralis, Jorge Argentino Fernández, Freddy Lipesker.

Continuó en ciertos festivales. Como el del Centro Asturiano de la calle Solís, donde actuaba la orquesta de Juan Polito. Tiene doce años cuando comentó que le gustaba el cuarteto de Roberto Firpo. Un pianista que había actuado con Arolas pidió escucharlo y lo contrató para integrar una formación de ese tipo y ese estilo. A sus trece años pasa por LR2 Radio Argentina para integrar el cuarteto Domingo Greco-Eugenio Nobile, con Enrique Amadeo Guerra (contrabajo).

Siguió con Eugenio Nobile, enrolado en el estilo de Osvaldo Fresedo, junto a otros compañeros. Por breve lapso respaldaron al cantor Oscar Alonso.

Llega al conjunto Los Ases del Buenos Aires de Ayer, de Gerónimo Bongioni, para reemplazar a Jorge Sara. Bongioni concurre al estudio de Juan Puey, de la calle Álvarez Jonte y la Avenida Nazca, en busca de otro bandoneonista y le recomiendan al joven Natale. Deben pedir permiso a su padre por su corta edad para poder hacer las giras ya comprometidas. En ese conjunto se siente cómodo y permanece cuatro años.

Luego se presenta en Radio Mitre y queda como músico estable de la emisora, es el año 1944 y se le acopla el pianista, Juan José Paz. Una noche se acerca al café Buen Orden, para escuchar a Enrique Campos recién desvinculado de Ricardo Tanturi. Allí conoce al pianista Luis Casanova (ex de Arolas), también al contrabajista Luis Bernstein (otro ex Arolas), le ofrecen trabajo en el Cabaret Royal, de la Avenida Leandro Alem, otro fuelle es el de Pedro Toscano.

Permanece allí hasta 1946. Pasa al Odeón, de la calle 25 de Mayo, por cuatro meses al octeto de Alfredo Calabró-Arturo Gallucci. En la formación también estaban José Votti (violín) y Agustín Bardi [h] (piano). Sigue con Roberto Caló en el Cabaret Singapur, de la calle Montevideo entre Corrientes y Sarmiento. Integra más tarde la orquesta Howard-Landi, allí tiene de compañeros entre otros a Roberto Di Filippo y Emilio Balcarce.

Además pasa por Juan Carlos Cobián, en el Empire de Esmeralda y Corrientes, donde conoce a Juan Carlos Bera. El dueño del Odeón le pide que forme un nuevo conjunto bajo su dirección. Incorpora a Francisco Grillo y al cantor Juan Carlos Miranda. Se da el curioso hecho que cinco bandoneones integran el grupo: Grillo, Vicente Todaro, Ángel Genta, Natale y Jorge Uría, más violines, piano y contrabajo, el cantor era Juan Carlos Miranda.

También acompañaron a Héctor Mauré por LR3 Radio Belgrano. Y llega el período de calma. Tiene sólo 21 años y toda la experiencia. José Basso se desvincula de Troilo y de inmediato comienza a formar la nueva orquesta. Rodolfo Nerone queda sorprendido al escuchar el fuelle de su colega y le pasa el dato a Basso y es convocado por el director.

Debutan el 1 de octubre de 1947, a la tarde en el Bar Marzotto, de Corrientes casi Cerrito. Por la noche Radio Belgrano y en trasnoche el Cabaret Ocean, Leandro Alem entre Sarmiento y la actual Perón. La alineación era: Basso (piano y dirección), Julio Ahumada, Eduardo Rovira, Adolfo Francia y Natale (bandoneones); Mauricio Mise, Francisco Oréfice y Enrique Rodríguez (violines); Leopoldo Marafiotti (chelo) Rafael del Bagno (contrabajo), estos dos últimos según Nicolás Lefcovich. Los cantores eran: Francisco Fiorentino y Ricardo Ruiz. Previo a las grabaciones, que comenzaron en 1949, participó el cantor Ortega del Cerro.

Estos muchachos se mantuvieron unos seis meses, la orquesta fue renovada pero Natale permaneció en ella. A fines de 1964 decide retirarse de la labor profesional. Hasta ese entonces había intervenido en casi todas las grabaciones de Basso. Pero su amistad con el director hizo que este lo citara para las grabaciones posteriores a su retiro.

Fue compositor del tango “María la del portón”, con letra de Abel Aznar. Floreal Ruiz con Basso lo grabaron el 3 de diciembre de 1958.

Le pertenecen, además: “Inútilmente” (con Reynaldo Yiso), cantado por Jorge Durán pero que no llegó a grabarse. El instrumental “Corrientes y el cielo”, que tampoco fue grabado, aunque figuraba en los repertorios de Basso y Carlos Figari. Otros: “Medio nácar” y “Sin balurdos”, instrumentales en colaboración con Jorge Fumberg.

Luciano Leocata le grabó sus tangos “Tormento de amor”, “Quisiera que vuelva” y “Mi rosa amada” que cantó Roberto Chaleán. Estos temas también los llevó al disco el cantor Héctor Carola, con guitarras.

También compuso “Mentiroso”, “En el bar azul”, “La paloma perdida” y “Necesito”, con letra de María Elena Brandes y "Mordiéndome los labios", con letra y música propias. Este último tema fue grabado por Fanny Ruth con el cuarteto integrado por Juan Carlos Bera (bandoneón), Enrique Rodríguez (violín), Omar Murtagh (contrabajo) y Osvaldo Requena (piano).

Con Jorfer compuso “Osvalyumba”, “Croto”, “Sabés que bronca me da” y “Dejalos que digan [b]”. Para solos de bandoneón: “El último bandoneón”, “Plegaria a Pichuco”, “Señor Astor”, “Tibieza [b]”, “Los silencios y las sombras” y “Pájaros en vuelo”.

Viajó mucho por Europa y Medio Oriente. En la actualidad toca para él, escribe poemas y ensayos sobre Arolas y figuras de la Guardia Vieja como Luis Teisseire, Juan Maglio y otros.

Compilado del reportaje publicado en la página de internet Recordando tangos por Juan Manuel Peña (2005) y del realizado por Salvador Arancio para su revista Cuadernos de difusión del tango Nº 37.