Máximo Barbieri

Nombre real: Barbieri, Máximo
Guitarrista y compositor
(18 noviembre 1914 - 3 julio 1999)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Por
Néstor Pinsón

n mi casa, cuando era pibe, la única emisora radial que se escuchaba era LR1 Radio El Mundo de Buenos Aires, frase repetida numerosas veces a lo largo de la jornada por los locutores de turno. Uno conocía sus nombres y ni hablar del elenco artístico, los actores y hasta de algunos de sus técnicos (caso de Tignanelli o los efectos de sonido a cargo de Guido Gorgatti, luego devenido en actor).

Eran tan familiares, que a través de las décadas uno los sigue recordando. Lo mismo ocurría con los músicos del elenco estable y, durante mucho tiempo, los guitarristas que acompañaban a los cantores. Si bien ellos no nos importaban, sin embargo, tanto repetir los nombres me quedaron para siempre. El locutor anunciaba al cantor fulano de tal y las guitarras de Máximo Barbieri, Domingo Laine, etc.

Durante algunos años, Barbieri, un intuitivo, estudió música en el Conservatorio Williams de la ciudad de Quilmes, con el profesor Kilmer Heller. Mas allá de actuaciones de barrio en algún club o en diversos festivales caseros, su carrera profesional da comienzo en el año 1935, cuando en la legendaria LS3 Radio Mayo (ubicada en Callao 1526) acompañó a Enrique Carbel, luego cantor de Juan D'Arienzo.

Su trabajo fue permanente pues, en aquella época, el número de cantores era infinito y todos los días se sumaba uno nuevo. Era el tiempo desbordado del tango. Los trabajos fijos eran importantes para la subsistencia, lo demás venía para mejorar lo económico. Así en 1940, es junto a otros colegas, guitarrista estable de LR3 Radio Belgrano.

Algunas notas de años posteriores, citan que también tuvo su paso por LR4 Radio Splendid, cosa posible pues esta emisora llegó a ocupar el mismo edificio de Radio Mayo. En 1943, integra la popular orquesta característica de Feliciano Brunelli. Y, en 1949, llega a Radio El Mundo donde habría permanecido 9 años. Hay quienes exageran que fueron 20 los años que permaneció en dicha emisora de la calle Maipú 555.

Entre los muchos cantores que supo acompañar podemos citar a: Charlo, Azucena Maizani, Agustín Irusta, Néstor Feria, Alberto Marino, Edmundo Rivero.

En 1958, Carlos Figari forma un cuarteto en el que interviene Barbieri, para actuar en varios programas en el Canal 7 de televisión. Más adelante, su conjunto de guitarras estuvo respaldando al cantor Enrique Dumas.

En 1967 registró 4 temas para el sello Microfón, junto a Domingo Laine, Avelino Casao y Perci. Nos dejó también una casette con 12 piezas. Esta producción tuvo una característica especial, 6 de los temas que integraba una de las faces, fueron doblados por él mismo, consiguiendo así un sonido más rotundo que le dio un mayor lucimiento al solista. Los mismos fueron: “Chiqué”, “Pa' los que sueñan” —tango que le pertenece—, “Canaro en París”, el vals “Idilio trunco”, “No atropeyen” —también de su autoría— y “Recuerdo”. En la otra faz, graba junto a Domingo Laine, Juan Carlos Gorrías, Pérsico y el contrabajista Norberto Samonta: “Nueve de julio”, “Pa' la colonia” —tango propio—, “El viejo vals”, “Con dos bemoles” —tango propio en colaboración con Roberto Grela—, la ranchera “A media rienda” y la zamba “Mujer [b]”, también de su propia cosecha.

Otros títulos suyos fueron: la milonga “De vuelta y media”, su obra más conocida y difundida, “Caballo de noria”, “Cielo triste”, “Barriada de mis amores”.

Barbieri fue un laburante de la música que incursionó en otros géneros musicales, pues si bien fueron mayoría sus trabajos con el tango, con los años buscó caminos nuevos en el folklore y también en la música clásica.

Cuando ya no se esperaban de él nuevas composiciones y menos grabaciones, en 1993 surge un disco con dos temas de Abel Fleury: “El desvelao” (gato) y “Te vas milonga”, uno de Agustín Irusta, su famosa zamba “Rosario de Santa Fe” y de su inspiración, “Ay corazón” (zamba), “De afuera” (huella), “Sobre la marcha” (tango), “Hoy vivo entre tinieblas” (vals)y “Puerta afuera” (chacarera doble).

Tuvo su propio conjunto de cuerdas y, paralelamente, una gran afición por el criollismo que cuajó en varios libros de poemas, algunos de esos títulos son: Mis memorias (1975), De vuelta y media (1978) —como un homenaje a la milonga que muchas satisfacciones le habrá dado—, Entre tizones (1983), Quemando sueños (1988) y, finalmente, ya alejándose como el cisne cuando presiente la muerte: Chirlos: versos camperos, ciudadanos, lunfardos y humorísticos.

Con ochenta y cuatro años de edad, la muerte de su esposa —que no pudo soportar— y además un cáncer, lo habrán hecho pensar «¿Y ahora qué?», o frase parecida. Entonces tomó su arma y se disparó. Su vida no daba para más.

Es evidente, que en transcurso de tantos años, su obra no fue transmitida con la difusión que merecía, pero él, seguramente, encontró felicidad mientras concebía su música y sus libros. Por ello, pensamos que es de absoluta justicia su recuerdo, a través de estas líneas en Todo Tango.