Por
Abel Palermo

ació en el porteño barrio de Almagro. A los veinte años debutó profesionalmente como bandoneonista en la orquesta de Antonio Arcieri.

En 1937, hizo su presentación dirigiendo su propia agrupación orquestal, siendo su pianista el joven José Basso —de apenas 18 años—, con los cantores Juan Carlos Miranda y Alberto Ayerza.

Su debut en la radio fue en 1941, ante los micrófonos de Splendid, en esa oportunidad contó con la voz de Alberto Amor quien luego, junto con Carlos Acuña pasaría a tener un singular suceso en la orquesta de Rodolfo Biagi.

En 1945 condujo la Orquesta Estable de Radio Belgrano, que acompañaría con gran éxito a la consagrada Azucena Maizani y al ya solista, Héctor Mauré.

Entre los músicos destacados de su formación podemos mencionar a Ángel Genta, Andrés Natale y Vicente Todaro quienes, junto con él, integraban la fila de bandoneones. También estaba el joven vocalista Fontán Luna, quien después integraría la orquesta de Astor Piazzolla.

Además de las actuaciones radiales, se presentaba en el cabaret Derby. En 1949 debutó en su orquesta el cantor rosarino Raúl Ledesma y, un año más tarde, se sumaron las voces de Roberto Campos y Raúl Palacios para sus presentaciones en Radio Argentina y Radio Mitre.

Debutó en la televisión en 1951, en los primeros estudios de Canal 7 participando en casi todos los programas musicales.

En 1952 participó del ciclo Conciertos semanales de tangos, en el rebautizado Teatro Enrique Santos Discépolo —antes y ahora Teatro Presidente Alvear—, junto a las más grandes agrupaciones de ese momento: Juan D'Arienzo, Aníbal Troilo, Francisco Canaro, Horacio Salgán, Francini-Pontier y Francisco Rotundo.

Al año siguiente llegó al disco para el sello Pathé, con los tangos “Desvelo” y “En una página en blanco”, que le pertenece con letra de José Ramírez, los dos con la voz de Alberto Amor y en el reverso, respectivamente, los instrumentales, “Criolla linda” y “Lágrimas”.

Pero vendrán tiempos difíciles para Grillo. A partir del golpe de estado que derrocó al gobierno del presidente Juan Perón, el 16 de septiembre de 1955, sobrevino una impiadosa persecución política que lo llevó a la cárcel junto a otros simpatizantes justicialistas, como el caso de Hugo Del Carril.

En 1958, volvió a formar orquesta para reaparecer en los estudios de Radio Belgrano con los cantores Osvaldo Jordán y Roberto Campos.

Como casi todas las expresiones tangueras, padeció toda la década del 60 trabajando poco y nada, a raíz de la invasión del rock y la música foránea y, a partir de 1973, con el triunfo electoral del peronismo, fue elegido concejal de la Capital Federal, obviamente por el Frente Justicialista de Liberación.

Regresó a la música en 1976, actuando en diversos programas de televisión. Dos años después, se presentó en el mítico Cabaret Marabú, de la calle Maipú 375, con su orquesta y la voz de Alfredo Del Río.

En esos días registró un disco simple con los tangos “Tuya”, cantado por Zulema Robles —esposa de nuestro querido amigo Aníbal Fernández—, en el acople el instrumental “La cachila”.

En sus últimos años, Grillo se dedicó a la tarea gremial en el Sindicato de Músicos. Su obra como compositor no fue demasiado extensa pero podemos nombrar entre sus páginas más conocidas: “Esperándote”, con versos de Alfredo Bigeschi y que llevara al disco con Zulema Robles; el ya nombrado “En una página en blanco”; “Cada cual con sus ideas”, letra de Julio Camilloni que grabó con Roberto Campos y “Romance popular”, con Francisco García Jiménez que registró con Juan Carlos Miranda.

No fue un músico de los que conformaron la primera línea del tango, pero fue un luchador de lo nuestro y, sobre todas las cosas, un amigo y un compañero que no olvidaré nunca. Fue uno de aquellos artistas que, en los tiempos difíciles, se jugaron por sus ideales y por los valores inajenables de nuestra Patria.