Nicolás Olivari

Nombre real: Arzeno, Diego
Poeta, letrista, periodista y escritor
(8 septiembre 1900 - 22 septiembre 1966)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Por
José Gobello

ació en Buenos Aires en el barrio del Once. En 1921, publicó un libro de cuentos, Carne al sol, y en 1923 una novela, La mala vida. Su primer libro de versos, La amada infiel, data de 1924. En 1926, dio a conocer La musa de la mala pata, poemario que calificó de «grotesco, rabioso e inútil». En El gato escaldado (1929) definió su propia poética: «El lirismo que preconizo para mis poemas, debe ser tan hondo como un estupefaciente y lo sueño tan rotundo, áspero y concluyente que de cada pieza labrada en el metal del idioma, dentellado por los ácidos inspirados del numen redivivo, saldremos ahogados y cegados como del más profundo pozo de una mina».

En 1952, Olivari me envió la siguiente reseña bio-bibliográfica: «Porteño. Periodista. Autor teatral. Poeta. Actor incidental en el cine con Fabrizi. ¿Qué no ha hecho? Perteneció a Martín Fierro. Escribió el tango “La violeta”. Es el poeta más elegante y más mal hablado de la ciudad. Traducido a varios idiomas. Autor de La amada infiel, La musa de la mala pata, El gato escaldado, Diez poemas sin poesía, Los poemas rezagados, La mosca verde y La noche es nuestra (cuentos), El hombre de la baraja y la puñalada (estampas cinematográficas)». Ha de agregarse que Olivari —cuyo último libro de versos, Pas de quatre, es de 1966—, se contó en 1962 entre los escritores que fundaron la Academia Porteña del Lunfardo.

En la poesía de Nicolás Olivari, como observó Luis Soler Cañas, «hay protesta, hay rebeldía, hay inconformismo». No se trata, ciertamente, de una poesía jocunda, sino ácida y melancólica, y sólo se emparienta con la de François Villon (1431?-1489?) en el travieso y fingido cinismo. Sin embargo, Olivari gustaba compararse con aquel poeta delincuente: «Compadre Villon, un poeta moderno /te abre cancha en la nueva ciudad, /como tú dice coplas en el rigor del invierno /y se ríe en sus coplas de su misma orfandad.» (El gato escaldado, pág. 21).

La violeta” data de 1929 y fue estrenado por Roberto Maida en Radio Nacional (luego Radio Belgrano) y llevado al disco en 1930. Ese mismo año lo grabó Carlos Gardel con las guitarras de Aguilar, Barbieri y Riverol.

Horacio Ferrer en su Libro del Tango comenta sobre él: «Dramaturgo y redactor del diario Crítica de Natalio Botana, de Noticias Gráficas y de otros periódicos, fue además, profesor de literatura y de castellano».

Y sobre su tango: «Con música de Cátulo Castillo escribió el tango “La violeta” —logrado aguafuerte en torno de la vida del inmigrante—. Posteriormente produjo otro: “Murallón”».

Otras de sus obras en la música popular fueron: “Desdén [b]” (tango con música de Alberto Ruiz), “Saturnia” (tango con música de Juan de Dios Filiberto), “Cuarenta entradas” (tango con música de José López Ares, grabado por la orquesta de Edgardo Donato con Teófilo Ibáñez), “Dos ojos negros” (tango con música de Raúl de los Hoyos, grabado por la orquesta de Francisco Canaro con Charlo), “Amor [c]” (con música de Alberto Visca) y “Arañita” (con música de Udelino Toranzo).