Por
Alberto Rasore

icardo fue el primer guitarrista de Carlos Gardel y también, un músico de dilatada y destacada trayectoria.

Se crió en el barrio de Balvanera donde cursó sus estudios primarios y comenzó el oficio de mecánico, que abandonó rápidamente para dedicarse por completo a su vocación de guitarrista.

Intuitivo, nunca realizó estudios para aprender a tocar la guitarra, tenía un excelente oído para la música y así alcanzó a dominar completamente el instrumento. Se inició en reuniones familiares y con el tiempo, se animó a tocar en cafés, boliches, salas de baile, ruedas de guitarristas y acompañando a payadores, tonadilleras y cupletistas.

Hacia 1913 había alcanzado cierta popularidad, siendo anunciado en sus presentaciones como renombrado concertista de guitarra. Inclusive Osvaldo Fresedo recordaba sus actuaciones en la academia de baile de la calle Thames, casi esquina Corrientes, cuando conformara un trío con él y su hermano Emilio en el violín.

El 12 de noviembre de 1915 debutó en el Teatro San Martín la Compañía Tradicionalista Argentina, bajo la dirección de José González Castillo y Elías Alippi. Presentaron la obras Juan Moreira, Santos Vega y Martín Fierro, con un gran elenco: José Petray (Pepe), Blanca Podestá, Juan Sarcione –autor del tango “Largue esa Mujica”-, Carlos Morganti, Amaro Giura -autor de “Fosforerita”-, Francisco Martino -ex compañero de Gardel-, los hermanos Alfredo y Julio Navarrine, el payador y cantor D’Angelo y obviamente el dúo Gardel-Razzano´. La orquestación estaba a cargo de Arturo de Bassi. Participaron 20 guitarristas, con Ricardo de primera guitarra y Horacio Pettorossi, de segunda.

El dúo tuvo la oportunidad de valorar las condiciones del guitarrista y lo incorpora, para que lo secunde en forma permanente, una vez finalizada la temporada teatral. Tiempo atrás, ya habían tenido una experiencia parecida, cuando cantaron secundados por la guitarra de Emilio Bó. Sucedió, en 1915 cuando se presentó en el Teatro Apolo la compañía de Angelina Pagano y Salvador Rosich con la obra Las Curas Milagrosas, de Diego Ortiz, donde Gardel-Razzano cantaban en los entreactos.

Los cantores repararon en la experiencia de Ricardo, valorando sus antecedentes en acompañamientos anteriores, su conocimiento del género y las introducciones, adornos, punteos y broches, adecuados para el despegue del cantor.

Comenzaron a grabar en el sello “Odeón” el 9 de abril de 1917. El primer tema fue la canción “Cantar Eterno”.

Ricardo será el único guitarrista del dúo hasta el segundo semestre de 1921, fecha en que se sumará Guillermo Barbieri. En septiembre de 1925 se fue José Razzano por afonía y Gardel comenzó su etapa definitiva como cantor solista. En noviembre emprendió una gira por España, en la cual fue acompañado sólo por José Ricardo, quedándose Barbieri en Argentina. A su regreso, en marzo de 1926, continuó con ambos guitarristas, que llegaron a ser tres cuando, en julio de 1928, se incorpora José María Aguilar.

En Buenos Aires Ricardo acompañó al dúo en 33 grabaciones, a Gardel en 32 más y a Razzano en sólo 6 temas. En Barcelona, con Gardel hizo 21 grabaciones más. Al sumarse Barbieri grabaron en Buenos Aires, 357 temas, 45 más con el dúo, y otras 30 canciones con El Morocho, en Barcelona. El trío Ricardo-Barbieri-Aguilar, dejarán impresos sólo 12 temas en Buenos Aires y 51 canciones más en París. Para la obtención de estas cifras se ha tenido en cuenta la discografía de Miguel Ángel Morena

Durante su permanencia con Gardel, Ricardo compuso la mayor parte de su obra. Es autor de los tangos “Margot” con letra de Celedonio Flores y “Resignate hermano” en colaboración con Guillermo Barbieri y letra de José Rial; la milonga “Un bailongo” sobre versos de Andrés Cepeda; el estilo “Pobre gallo bataraz” con Gardel y letra de Adolfo Herschel, -quien también le puso letra a su cueca “Mi caballo y mi mujer”-; la canción “Campanita"; el gato “Con los ojos del alma”; el fado “Mi bien querido" y el triste “Triste entrerriano”, con versos de Domingo Lombardi, obras todas grabadas por Gardel.

También le pertenecen la canción “Pregúntaselo a ella", con versos de José Alonso y Trelles, (El Viejo Pancho)”, que le grabó José Razzano; el tango “Campanas del recuerdo” compuesto en París y que le estrenara Gardel, aunque el cantor no lo llegó a grabar. Completan su obra los tangos “Mejor no recordar”, “Siga la farra”, “Bailá negrita”, “Vecinita”, y “Perdónala”, éste último con versos de José Rial; los valses “Azul del éter”, “Nació mi amor” y “Lloro por ti”; los estilos “Mi palomar” y “La siesta”; la canción criolla “Dicen que son cosas mías”; la ranchera “Cosas criollas”; las tonadas “Si yo la quise” y “Ya viene la primavera”.

José Ricardo supo lucirse ante al público, al margen del acompañamiento del dúo, según consta en publicaciones de la época. El 3 de noviembre de 1920, en el teatro Empire se realiza una función a beneficio del secretario del teatro Angel Mantero y se anuncia: «Concierto de guitarra por José Ricardo, canciones por el dúo Gardel-Razzano, cantos y bailes andaluces por La Argentina».

Mientras Gardel seguía aumentando su popularidad, Ricardo recibía constantes elogios por su actuación. “La Voz del Interior” publicaba, el 20 de mayo de 1919, el siguiente aviso: «¿Nunca ha oído usted a Gardel-Razzano? No pierda la oportunidad, cantarán en ésta en el Palace Theatre, acompañados por el notable guitarrista José Ricardo». El 25 de mayo de dicho año se anuncia: «Funciones en homenaje a la fiesta patria, con la presentación del aplaudido dúo Gardel-Razzano, siempre con el notable guitarrista José Ricardo como acompañante». En el Diario La Razón del 22 de noviembre de 1920 podemos leer: «Con el dúo de cantores y reforzando el instrumental, toca José Ricardo, que hace primores sobre las cuerdas de su guitarra».

En 1928, cuando Gardel se presentó en el dancing Florida de París, sus guitarristas Ricardo, Barbieri y Aguilar se lucieron ejecutando algunos temas instrumentales. El 11 de octubre grabaron en el sello Odeon: “Resignate hermano”, A orillas del Sena”, “9 de Julio” y “Re fa si”, y el 27 de octubre, “Trenzas negras” y “Tierra hermana”. Previamente, el 9 de septiembre habían registrado en Buenos Aires: “Quejas del alma” y “La cumparsita”; el foxtrot “Manos Brujas” y la zamba “Las madreselvas”. Va de suyo que para llegar a estas grabaciones los “violeros” debieron ensayar y presentarse otras veces en público como solistas.

Después de 13 años consecutivos, el 26 de mayo de 1929, José Ricardo se desvinculó de Gardel tras actuar en el Teatro Avenida de Madrid. Los motivos se debieron a desavenencias con Aguilar, al Negro no le agradaban los floreos y excesos del guitarrista uruguayo, porque no ocupaban el segundo plano que Gardel pedía a sus bordoneros.

De regreso en Buenos Aires, con su fama cimentada con Gardel, continuó su carrera acompañando a diversos cantores, ya sea sólo o formando dúo con su hermano menor Rafael, quien hasta entonces se había dedicado al jazz.

Se cree que fue Amanda Ledesma la primera cancionista que secundó por 1929. También acompañó a la cantante Anita Palmero en 1930. Ese mismo año, con su hermano y el guitarrista Oscar Alonso, secundan al dúo Néstor Feria y Teófilo Ibáñez y al cantor Juan Carlos Marambio Catán.

Hacia 1932 prosiguió su carrera en España. Realizó algunas grabaciones instrumentales con su hermano Rafael y continuó secundando a varios cantantes con el nombre: Los Hermanos Ricardo. En los catálogos de La Voz de su Amo, de 1932 y 1933, quedaron registradas las intervenciones de los Hermanos Ricardo acompañando a varios artistas. A la otrora cantante y vedette Lucy Clory, que estrenara en 1924 en Montevideo, en una revista musical titulada Su Majestad la Revista, el tango “A media Luz” de Edgardo Donato. La secundaron en la grabación del tango “Campanas del recuerdo”. A Maruja Gil Quesada, en “Yira, yira”, “Llantos lejanos”, “Mate amargo” y “Vos que sos bonita”. A Rafael Jaimez, en “La pulpera de Santa Lucía”, “Vecinita”, “Madre hay una sola”, “Sueño de juventud”, “Dicen que son cosas mías” y la canción de Mario Pardo “El triunfo”. A Tani Zerja en “Tango mío”, “Mejor no recordar”, “Margaritas”, “Taconeando”, “Malevaje”, “Hacelo por la vieja”, “Te odio” y el vals “Rosas de otoño”.

De España pasaron a Francia continuando en gira por Italia, Grecia, Turquía, Bulgaria, Egipto, Suiza para regresar a París en 1935. Allí, el guitarrista actuó en La Cabaña Cubana como artista principal y donde llegaban varios argentinos: el pianista Juan Cruz Mateo, Enrique Discépolo, Tania y su amigo, el recordado Oscar Alemán con quien guitarreara en Buenos Aires una década antes. También acompañó a la cantante y vedette española Julia Reyes, que incluía en su repertorio temas como, “Campanas del recuerdo”, “Yira yira”, “Guitarra mía”, “Margaritas”, “Tomo y obligo” y “El carretero”.

En 1937, se enfermó y embarcó en Burdeos para regresar a Buenos Aires, pero fallece a bordo del vapor Massilia. La revista Antena de junio de 1937 consignaba que sus restos llegaron al puerto el día 14 del mismo mes, siendo recibido por sus hijos.

Esta apretada síntesis evoca a un hombre querido en el ambiente artístico, pulcro, de elegante vestir, que siempre supo ocupar su lugar de acompañante de Gardel.