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Por el
Académico de Número don Eduardo
Rubén Bernal
De los tiempos, lejanos
ya, en que los estadios quedaban chicos para recibir
a los simpatizantes que los llenaban domingo a
domingo, llegan algunos términos que seguramente
tuvieron su origen en los asistentes a las canchas
y que, difundidos por la prensa, consiguieron
instalarse en la gente y, a pesar del tiempo transcurrido,
aún mucha gente los recuerda.
Alumni: En tiempos anteriores
a la aparición de la radio a transistores,
época en que los partidos programados para
cada fecha se jugaban en su totalidad y simultáneamente
cada domingo, se conocía como "el
alumni", al tablero que existía en
todas las canchas, en el que, a través
de una clave, se iban comunicando las alternativas
del juego y los resultados de los otros partidos.
Las claves se publicaban en una revista de actualidad
futbolística, llamada "El Alumni"
que se comercializaba los días de partido
en las cercanías de los estadios. En los
primeros años de la década del '50,
paulatinamente fue perdiendo vigencia, hasta desaparecer.
Chuenga: Fue el nombre de una
golosina. La vendía su creador que recorriendo
las tribunas, ofrecía su mercadería
de viva voz, en una forma muy particular que se
hizo famosa y que todos los que lo conocieron,
seguramente lo recordaran.
Los aficionados lo bautizaron
"Chuenga" como su producto y así
quedará en la memoria del público
de aquella época como uno de los tantos
personajes que generó el fútbol
y los espectáculos deportivos en general.
Es interesante aclarar el origen
de este término. En inglés, goma
de mascar se expresa como: "chewing-gum",
de "chew" mascar, masticar y "gum"
goma. La transformación popular de "chewing-gum",
derivó en "chuenga".
José Luis Faletty en
una Comunicación Académica de la
Academia Porteña del Lunfardo dice:
"De chewing-gum deriva
el pregón y posterior apodo de un célebre
personaje de Buenos Aires totalmente ligado a
los espectáculos deportivos entre las décadas
del '30 al '60. Me refiero a 'chuenga'. Todavía
recuerdo su pregón, "Chuenga, chuenga,
chuenga a-a-a". Este señor aparecía
fundamentalmente en las canchas vestido con una
tricota, que cuando famoso, llevaba una leyenda
comercial, cargando una bolsa con unos caramelitos
masticables que vendía por la conocida
y nada reglamentada unidad de volumen llamada
'puñado'. La golosina estaba envuelta en
un papel que dejaba mucho envoltorio sobrante
de cada lado que se cerraba refrunciédolo
y dejando dos grandes orejas. Este viejo truco
hacía que uno comprara mucho papel y poco
caramelo."
"...Podemos decir que se
llamó José Eduardo Pastor, que nació
en 1915, que su pago chico rondó entre
Mataderos y Floresta y que murió hacia
fines de 1984".
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