Efemérides de la Academia

 

Por el Amigo Medalla de Plata, don Marcos Blum

15 de Diciembre de 1971. Fragmentos de las palabras pronunciadas por el Amigo y Protector de la Academia Porteña del Lunfardo don Rodolfo C. BRIOZZO, para ofrecer el homenaje tributado al señor Académico de Número don Sebastián PIANA en sus BODAS DE ORO.

"En nombre de la Academia Porteña del Lunfardo - de toda la Academia; es decir, de los señores Académicos, de los Amigos y de los Protectores - debo rendir este homenaje al maestro Sebastián Piana, quien comienza a cumplir sus cincuenta años con el tango.

Cuando José Gobello - secretario-dictador de la Academia - me ordenó que usara de la palabra en esta circunstancia, me proporcionó una profunda emoción, pero también me dio un susto mayúsculo. Porque, señores, aparte del reiterado y confesado pánico que me produce este fierrito llamado micrófono, al hablar del maestro Piana, a quien me une un profundo afecto fraternal, los reflejos emocionales pueden producir un trabucamiento de palabras. Por eso acudo al papel, al papel siempre salvador. Como ustedes pueden comprobar, el papel me ayuda a superar mi estado emotivo.

Hablar de don Sebastián como músico, como músico total, es decir, como compositor e intérprete, es cosa de nunca acabar. Mucho se ha comentado y elogiado la obra musical de Piana, y prefiero no hablar de ella. Quiero, en cambio, hablar de Sebastián como hombre, como persona y destacar muy especialmente, entre sus muchas estimables, admirables y envidiables condiciones humanas, dos que siempre me han conmovido: la bondad inmensa de Piana y su inusitada humildad. Pocas personas he conocido que como Sebastián tuvieran la grandeza, la difícil grandeza, de ser humildes. Cada vez que amigos e instituciones solicitan su presencia, allí está, Sebastián. Nunca niega su colaboración, desinteresada y entusiasta. En dos oportunidades nos acompañó a Pehuajó, pueblo de mis amores, para actuar con fines benéficos. Allí queda el recuerdo imperecedero de su arte, pero también queda la memoria de sus condiciones humanas, de ese saber ser amigo que Piana cultiva y que es un arte tan exquisito y a lo mejor tan difícil como la música. Nuestra última visita fue en Octubre. Conquistó entonces al público pehuajense, que lo escuchó en silencio para estallar en aplausos cuando, al terminar su concierto, interpretó su famosa y querida Milonga Triste, acompañado por otros músicos admirados y queridos, que hoy nos acompañan también.(...)

Don Sebastián se metió, con prepotencia de dulzura, en el corazón de los pehuajenses y ha sido nombrado ciudadano honorario de mi pueblo.

Y no diré más, sino que Sebastián nos deleitó muchas veces con su presencia y su arte, y por eso he querido traer este pianito viajero, como lo llama Osvaldo Berlingieri, para tener el gusto de verlo acariciado nuevamente por las manos cariñosas e inigualables de Sebastián.

Permítanme, al terminar, una frase hecha, pero corregida: Si todos los hombres del mundo pusieran en sus actos un poco de las condiciones humanas de Sebastián, el mundo sería mucho mejor.

Don Sebastián: en nombre de los Académicos, de los Amigos y de los Protectores de la Academia Porteña del Lunfardo, pondré en sus manos el modesto recuerdo de una medalla. Pero antes recordaré los versos de un poeta barbudo y loco a quien tanto quiero. Dicen:

Nació la musa de Piana
La música fue su ombligo,
Un teclado su pedana
Y su verdad, ser amigo"