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Por el Presidente, don
José Gobello
La Academia ha realizado
su asamblea general ordinaria como lo establece
la ley y ha procedido a renovar su mesa directiva,
de acuerdo con lo prescripto por el Estatuto académico.
Sólo uno de los cargos, el de vicepresidente,
tiene ahora nuevo titular. En efecto, en consideración
a los problemas que la atención de su salud
le crea al académico Miguel Unamuno, ha
designado en el lugar de este querido colega al
académico decano don Luis Alposta.
Cuarenta y tres años
de vida suponen para la Academia más de
veinte renovaciones de la mesa directiva. En ningún
caso fueron precedidas por campañas electorales
ni las votaciones exhibieron diferencias de criterio
señalables. En todo caso el voto ha sido
libre, totalmente libre, y no inducido ni sugerido.
Naturalmente también fue secreto y obligatorio.
La coincidencia de estos comicios estatutarios
de la Academia con los que en el mismo octubre
se han realizado en la República para renovar
los cuerpos legislativos, se presta a comparaciones
que quiero evitar. En todo caso bastará
decir que se ha votado por colegas de carne y
hueso y no por imágenes engañosas
elaboradas por especialistas.
Una elección no significa
una redistribución de honores. Estos no
tienen lugar en nuestra institución. Cuando,
producida una vacante, se resuelve elegir determinado
candidato, no se trata de conferir un honor sino
de encontrar a alguien dispuesto a trabajar con
desinterés en lo que es el cometido señalado
al fundarse la institución. Ésta
nació y se constituyó como un grupo
organizado de ciudadanos y ciudadanas dispuestos
a dar su tiempo y su entusiasmo sin otro interés
que el de su propia satisfacción. Cada
uno sabía y aceptaba que se estaba tratando
de una iniciativa totalmente privada, no sólo
ajena al erario sino también ausente de
las cercanías de poder. Era cuestión
de financiar la propia actividad sin contar con
el dinero público, sino tan sólo
con la adhesión de quienes amaran a Buenos
Aires lo bastante para revalorizar sus creaciones
culturales. No se ha abandonado este criterio
ni se lo ha puesto nunca en debate. Por eso la
votación del día primero no significa
un cambio sino una continuidad.
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