Dumery X 2

 

Por Belgo

Dos volúmenes encantadores, que enriquecen la poesía lunfardesca, ha publicado Isabel Puncel de Dumery. El primero se titula Desde el cuore y está compuesto por composiciones de diverso tema. Todos ellos vinculados, directa o indirectamente a Buenos Aires y a la porteñidad. Óptima versificadora, Puncel de Dumery milita entre quienes preferimos la poesía escrita en verso, incluyendo el verso blanco, y no entendemos demasiado, aunque podemos llegar a apreciarlo, el verso libre. No toda la poesía es cadencia y rima. También, y quizás principalmente, es lenguaje poético. Con esto quiero decir que no son aptas para el verso muchas que son aptísimas para la prosa. Si escribir versos fuera únicamente componer líneas de idéntica cantidad de sílabas, no haría falta ser poeta para hacerlo. No estoy muy seguro de que haya una materia poética. A esta altura todos los temas caben en la poesía. Pero hay, sí, ineludiblemente un lenguaje poético que se compone de bellas palabras sugeridoras y de metáforas que no necesiten, para llamar la atención, ser de interpretación difícil. Por supuesto todo con un plus de talento que da Dios y no se cosecha en los tratados de preceptiva.

Estos de Puncel de Dumery reúnen superlativamente todas las acotaciones que acabo de formular. La autora tiene el don de la poesía. Los temas que visitan su inspiración son, en muchísimos casos, conocidos: El feca, El obelisco, El chanta, La cachada, El lengue, El berretín. ¿Qué se puede decir de nuevo sobre esas cosas? Tal vez no demasiado. En cambio se puede decir mucho de bello y se lo puede decir bellamente. Es lo que hace Puncel de Dumery en las estrofas de Desde el cuore.

El otro libro se titula Misterios del Santo Rosario. En las palabras preliminares que me honró y halagó escribir para ese tomito, recordé que el lunfardo ha tocado muchas veces los temas religiosos, aunque no siempre con la misma fortuna. Lo que ocurre es que hay en el vocabulario lunfardo una suerte de trasfondo lúdico, travieso. Se requiere, por lo tanto, un gran equilibrio para cantar las cosas de la fe con palabras ya excesivamente contaminadas. También logra hacerlo Puncel de Dumery; tanto que yo diría que su versión lunfardesca de los Misterios del Santo Rosario compone un librito edificante.