No se puede hablar en lunfardo No sé si entendés…

 

Por el Académico de Número, don Marcelo Héctor Oliveri

El lunfardo es un idioma que hablan los delincuentes, drogadictos y la gente del bajo fondo y mal vivir. Esta burrada que venimos escuchando desde tiempos inmemoriales resuena en nuestros oídos día a día y parece que no hay manera de pararla.

A propósito del Día del Lunfardo es bueno aclarar por enésima vez, que el lunfardo es un conjunto de términos o palabras que utiliza el hablante de Buenos Aires en oposición a los términos establecidos. El lunfardo es un sistema de préstamos, por ende es IMPOSIBLE escribir esta nota o dar una conferencia o charla hablada en lunfardo.

Cuando los amigos del café se regodean con la gilada en la mesa del feca y dicen: "Mozo tráigame una zapi de monja y soque con nafai y totín", no faltará el parroquiano que diga viste cómo domino el lunfa. Lástima que el manú desconoce que el vesre no es lunfardo. Conclusión: Hablar al revés o en capicúa no es dominar el LUNFARDO.

Cuando los que creen recibirse de porteños a los 65 años porque se jubilaron y se acercan al tango haciéndose que se las saben todas, dicen: pero el lunfardo está muerto hace muchos años, ignoran que sus nietos o bisnietos se pasan el día chateando y chamuyando en lunfa.

Cuando los tangueros o milongueros que le sacan viruta al piso se resbalan por el tobogán de la ignorancia diciendo que chiqué es elegante, cuando en realidad la verdad de la milanesa es que significa simulación, no tienen idea que en esa incontinencia verbal están demostrando sus dotes de charlatanes de plaza.

Pero volviendo al tema. El lunfardo es como el crisol de razas. Es una gran coiné donde el sistema de préstamos funciona y se integra de tal manera que hace que se transforme en un habla rica en dialectos.

Por ende la palabra LUNFARDO que originariamente significó ladrón está más vigente que nunca y jamás pasará al freezer.

Si desde la Academia Porteña del Lunfardo decimos desde que se fundó que el pueblo agranda el idioma, quiere decir que nunca va a morir el lunfardo.

Mientras el pueblo se exprese y la cultura no sea la sonrisa de los necios dictadores de la sabiduría de comité, el lunfardo seguirá formando parte de nuestra religión.