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José
Gobello, una vez más (y van
) contribuye
a limpiar, fijar y dar esplendor al lenguaje lunfardo.
Desde Lunfardía (1953), su intensa, extensa
y acumulativa labor de investigación lo
han convertido en repositorio de obligada referencia.
De simple jerga de uso y abuso popular, el argot
porteño -a más de un siglo de registro-
ocupa y preocupa a estudiosos, investigadores
y académicos de la Argentina y el resto
del mundo parlante.
Este blanqueo etimológico
viene a consolidar las raíces de los vocablos.
"Desde hace cincuenta años -recuerda
el autor a sus lectores- les vengo diciendo que
tal palabra es un italianismo, o que es un argotismo,
que precede del gergo o de la germanía.
Ellos han creído en mí y han difundido
esas etimologías, que pertenecen ya al
conocimiento general. Ahora he querido llevarlos
a las fuentes de las que primero fueron intuiciones
y luego verdades demostrables y demostradas".
Con su natural prolijidad expositiva,
Gobello reúne las voces, luego de un rastreo
intenso en diccionarios italianos, dialectales
italianos, argóticos, germanescos y gitanos,
clarificando la proce-dencia de los vocablos,
sus respectivos signifi-cados y la aplicación
correcta de los mismos. Una tarea por demás
aconsejable para algunos "eruditos a la violeta".
La faena del lexicógrafo
no siempre es justipreciada plenamente. Es el
yugar silencioso al que se entrega sin condicionamiento
alguno un auténtico galeote de las letras.
Detrás de él suelen llegar caminantes
de la traza a saciar la curiosidad y caer en la
desmemoria del lugar y apoyo de la posta. Sería
bueno propiciar una ley que castigara la omisión
del encomillado en muchos textos que circulan
orondamente.
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