La verdá de la milanesa

 

Por el Académico de Número, don Marcelo Héctor Oliveri

Éramos tan chicos e inocentes cuando a un amigo le decíamos: Che ¿cuál es la verdad de la milanesa? Y él poniéndose colorado como un tomate nos batía la posta. Es al día de hoy y promediando 5 años de éste milenio que nos sorprendemos cuando algún parroquiano dice: "decime la verdad de la milanesa".

Si nos remitimos al Novísimo Diccionario Lunfardo (José Gobello-Marcelo H. Oliveri, Corregidor, 2004) nos encontramos con la siguiente acepción: "Expresión enfática que asegura la veracidad de algún dicho. Parece aludir a la desconfianza que sugiere la calidad de la carne empanada, que en la Argentina se llama milanesa".

Como el diccionario es una fuente inagotable de sabiduría (vaya frase), si nos remitimos a la acepción milanesa, en el Novísimo Diccionario Lunfardo decimos: "Filete de carne empanada" y ponemos como ejemplo la siguiente frase: No obstante ser las milanesas un plato sencillo es necesario saber prepararlas para que resulten jugosas y ricas, decía la recordada santiagueña y cocinera Doña Petrona C. de Gandulfo en El Libro de Doña Petrona publicado en 1971. Por lo tanto Milanesa es una palabra genovesa cotelleta a milaneiza.

Como segunda acepción nos encontramos con mentira y el ejemplo es el siguiente: Hay cosas que se dicen y milanesas que no se recogen, esta frase la dice Félix Lima [Felipe Pedro Pablo Lima] en su libro "Con los Nueve" de 1908; Miguel Ángel Bavio Esquiú, más conocido por Juan Mondiola en su libro Andanzas de Juan Mondiola de 1947 dice la siguiente frase: "Pero de ahí a mandarse globos estúpidos por cualquier motivo, hay mucha diferencia, porque la mayoría es melona y se cree lo que le cuentan, hay muchos cráneos que piensan y agarran la milanesa al vuelo".

Por último decimos que la verdad de la milanesa es la verdad precisa. Alude a la calidad de las milanesas servidas en las fondas, en cuya preparación solía aprovecharse la peor carne. El recordado poeta Julián Centeya en lugar de decir la verdad de la milanesa, empleó el justo de la pulpeta.

Y como una cosa trae otra cosa, usted se preguntará qué es pulpeta. La pulpeta es la albóndiga. Batirá el justo de la pulpeta, nos decía Amleto Vergiati, más conocido por Julián Centeya en su libro La musa del barro de 1969.

Como se podrá apreciar, la verdad de la milanesa es una frase que está desde hace muchos años en vías de extinción. Desgraciadamente los tiempos cambian y hay muy pocos que cumplen hoy en día con ese precepto de aclarar cuál es la verdad de la milanesa.

Creo que los únicos que en los últimos años han hecho de la verdad de la milanesa una frase de culto son nuestros políticos argentinos. Ellos siempre saben cuál es la verdad de la milanesa, lástima que cuando la queremos masticar nos empachamos con la pulpeta.