Efemérides de la Academia

 

Por el Amigo Medalla de Plata, don Marcos Blum

1° de Junio de 1974. En la sesión académica celebrada ese día y en el punto "Homenajes", el Académico de Número don Luis SOLER CAÑAS dice de LEOPOLDO LUGONES… "Cualquiera sea la opinión que en definitiva nos merezcan algunos de sus libros o de sus avatares ideológicos, lo justo es ver en él a un ejemplo de intelectual que, como tal, no se desligó en ningún momento de una inquietud ardiente por el destino de su país, al que sirvió con honestidad y con esa riqueza de espíritu cuya contrafigura fue la pobreza material, la casi estrechez económica en que supo desenvolverse, con dignidad ejemplar, quien como ese tan mentado soldado desconocido de la Independencia, no le pidió nada a la Patria y sí en cambio le dio todo, quizás hasta su postrer sacrificio".

2 de Junio de 1973. Parte de las palabras pronunciadas por el señor Académico de Número don César TIEMPO como "Homenaje" a ALBERTO GÓMEZ… "En estos últimos tiempos los amigos han adquirido la mala costumbre de abandonar el mundo sin despedirse. Nada les hubiera costado decirnos: se nos acaba el resuello, tenemos que rajar, arrivederci, cofrades. Entonces los gomías, los gomías sin grupo, que los hemos querido y admirado, les habríamos organizado un agapito de despedida para darles un adiós como la gente, entre bríndises con tintos sin anilina y uno que otro discurso, discursos que es mejor aguantarlos de pie o sentados, por la carga de afecto, de fratelanza, de emoción que conllevan, y no cuando sordos, mudos y ciegos piantaron en el último ascensor sin saber hasta donde un señor a quien llaman Dios es tan bueno como dicen…".

14 de Junio de 1972. El Académico de Número don Marcos A. MORÍNIGO presenta el libros Palabras Perdidas de José GOBELLO como LEXICOGRAFÍA Y DIALECTOLOGÍA y dice, entre otros conceptos: "…Yo no contemplo el lunfardo con antipatía, pero tampoco con simpatía. Para mí es un hecho lingüístico, un objeto de estudio que debe estudiarse como tal, sin prejuicios. Pero yo no puedo negar que la simpatía es un elemento útil para la investigación, siempre que no sea un obstáculo en el camino de la verdad. Y aquí de nuevo nos encontramos con GOBELLO y sus obras. El simpatiza con el lunfardo y este sentimiento fue y es un fermento positivo en sus trabajos. La simpatía, que él llama un acercamiento afectuoso, le induce a ensayar definiciones, a rectificarse, a indagar una y otra vez el origen, la composición, la difusión, a retomar los temas ya aparentemente resueltos, dudar de sus propios asertos, a inquirir acerca de las fuentes, motivos y modos de las creaciones, a trazar límites entre éstas y los préstamos lingüísticos. El "acercamiento afectuoso" le hace ver con claridad que el lunfardo es sobre todo una forma lúdica y festiva del habla popular porteña".