Enrique de Gandía

  Por el Académico de Número don Enrique Mario Mayochi

Don Enrique de Gandía fue miembro de número de esta corporación hasta que, ya en los altos años de su existencia, pasó a la categoría de emérito que contempla nuestro estatuto. Falleció poco después, el 18 de julio de 2000, y rendimos homenaje a su memoria en la siguiente sesión ordinaria de agosto. Aho0ra volvemos a él, a evocarlo y a recordarlo, porque en este 2004 se cumple el centenario de su nacimiento.

Nombrarlo a Gandía y asociarlo al campo de los estudios históricos es todo uno. En gran medida fue historiador desde su juventud, tras hacer una rápida incursión por la creación literaria. A tal punto fue así que integró la entonces Junta de Historia y Numismática Americana -hoy Academia Nacional de la Historia- primero como miembro correspondiente en España -donde residió por largo tiempo- y a partir de 1930 como numerario, categoría que ostentó hasta su muerte, amén de ser el decano de sus pares. Cabe señalar que en 1930 tenía apenas 26 años de edad, dato indicativo de que era una personalidad en el campo de la investigación del pasado patrio, tanto en la época hispánica como en la independiente. Agréguese a lo dicho que a lo largo de su existencia integró numerosas instituciones culturales; que publicó artículos periodísticos, folletos y libros en cantidad asombrosa; que mereció el reconocimiento de naciones americanas y europeas; que, en fin, contribuyó a la formación como historiadores de muchos que siguen ostentando como un honor haber sido sus discípulos.

Su estada juvenil en Italia lo llamó a vincularse estrechamente con los ligures y la lengua genovesa. Seguramente ese entonces lejano, muy lejano, lo hizo vincularse con el mundo del lunfardo y, por ende, con nuestra academia. Recibió con alegría la noticia de su incorporación a esta casa y, me consta, que se ufanaba de su nombrecía.

Nosotros lo recordamos con afecto y admiración por su obra.