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En el
Museo Mundial del Tango, de la Academia Nacional
del Tango, permaneció abierta en julio,
durante todo el mes, la muestra José Gobello,
sus escritos, sus ideas, sus amores. Fueron expuestas
allí, por iniciativa del presidente de
la Academia Nacional del Tango don Horacio Ferrer,
fotografías, correspondencias y libros
del autor de Lunfardía.
El 1° de julio se declaró abierta la
muestra y hablaron en esa oportunidad por la Academia
Porteña del Lunfardo el Académico
decano Luis Alposta y el Académico Marcelo
Héctor Oliveri, por los anfitriones lo
hicieron los miembros de la Academia Nacional
del Tango Gabriel Soria, Eduardo Rubén
Bernal y Leo Vinci. Transcribimos las palabras
que pronunció entonces el doctor Alposta:
"La Academia Nacional
del Tango hoy nos ha convocado para homenajear
a uno de sus miembros y debemos considerar como
signo feliz para la institución y la lunfardía
en pleno que el homenajeado sea José Gobello.
Una serie de circunstancias singularmente propicias
me allanan esta tarde en muy grato y honroso encargo
de participar en este homenaje, el que ya inicio,
por mi parte, con una elemental filiación
del homenajeado.
Se trata de alguien que no obstante carecer totalmente
de vocación burrera hizo su entrada en
el mundo por San Isidro y eso fue el 26 de setiembre
de 1919.
Cuentista, poeta, crítico cinematográfico
y periodista, ha sido investigando sobre el origen
de la palabra boliche que devino en lexicólogo
y estudioso del lenguaje popular, hasta terminar
siendo fundador y actual presidente de la Academia
Porteña del Lunfardo.
Alguien que, a los 84 años, vive consagrado
a su obra y tan consecuente con la ilusión
de trabajos futuros, que sigue pareciéndonos
el mismo que en 1953 dio a conocer Lunfardía,
un libro con el que le quitó al lunfardo
sus estigmas lombrosianos y lo acercó a
la lingüística. Un libro que tuvo
la virtud, no solo de crecer, sino también
la de generar diccionarios, antologías
y hasta una Crónica General del Tango.
De allí en más ahondar en la obra
de Gobello es mostrar excelencia y hablar de ella
sería redundar en lo ya tantas veces dicho.
En el prólogo del libro Versos rantifusos,
publicado en 1916, Felipe Fernández Yacaré,
refiriéndose a diarios y periódicos
populares de la época, dijo: "Es justicia
citarlos por si algún día sale un
loco de verano historiando el origen de nuestra
lengua". No tengo dudas de que nuestro primer
poeta lunfardo, premonitoriamente, hablaba de
Gobello.
Querido José: Reconocido, consultado, homenajeado,
premiado (y apadrinado por mí en su casamiento),
hoy es la Academia Nacional del Tango la que lo
agasaja y la que se honra de contarlo entre sus
miembros."
La inauguración
oficial se cumplió el jueves 22. Abrió
y presentó el acto el señor Horacio
Ferrer quien leyó un bellísimo poema
alusivo. Se ocupó de la personalidad del
homena-jeado el académico de la Academia
Porteña del Lunfardo Marcelo Oliveri; el
miembro de las dos academias don Roberto Selles
leyó un soneto.
El cierre musical fue ofrecido por el cantante
Raúl Cardá quien interpretó
la Milonga de los siete barrios, de Piana y Gobello
-entre otros temas, y el músico Marcelo
Lauría interpretó Las luces que
engalanan, obra creada por él mismo para
testimonio de su amistad con el presidente de
la Academia Porteña del Lunfardo. Éste
último cerró el acto con palabras
muy emotivas.
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